D. Luís García Caviedes, in memoriam.

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Lamentablemente el día de hoy será recordado en el Ciencias como el día que perdimos a un hombre bueno.

Creemos que Luís, desde sus profundas convicciones, estará de acuerdo en que no digamos nada más, poco mejor se puede decir de una persona sencilla, humilde y discreta.

Su amigo Lucas Hauri ha querido recordarlo con estas palabras.

“Esto lo tiene que decidir una comisión de un número de miembros impar e inferior a tres”. Así pretendía solucionar muchos problemas Luis García Caviedes, que se empeñaba en autodenominarse “el viejo” pese a poseer un espíritu bastante más joven que muchos a los que doblaba la edad. Porque quienes tuvimos la suerte de conocerlo en el Ciencias CR disfrutamos de, entre muchas virtudes, su capacidad resolutiva.
Este club le debe muchas cosas a Luis, demasiadas para enumerarlas en dos párrafos. Durante una década, en distintos cargos y en ninguno, apagó un millón de incendios. Las llamas de algunos de ellos, sólo quienes hemos vivido tantas directivas a su lado lo sabemos, nos llegaron hasta la puerta de casa pero en esos momentos malos, siempre contamos con los recursos de un hombre bueno que nunca pidió nada para sí mismo pero que jamás se cansaba de pedir para el Ciencias: docenas de representantes de la Administración y de empresarios no nos dejarán quedar por mentirosos.
La estructura social del Ciencias, tal y como lo conocemos hoy, también pertenece en buena parte a Luis. Su visionaria implicación de los padres ¡¡¡sus queridos pantojos!!! en la gestión de las categorías inferiores es el hallazgo que nos ha permitido no sólo sobrevivir, sino crecer hasta convertirnos en un modelo de funcionamiento en el rugby español. Es verdad que resulta de un reduccionismo pueril resumir su prolífica vida con cuatro retazos de su amor tardío por este deporte, pero es lo único que se nos ocurre para darle las gracias a título póstumo.
Se ha ido uno de los nuestros y nos gustaría, cuando amaine la pena, recordarlo siempre con una sonrisa. La misma que Luis nos regaló tantas veces.

 

Descansa en paz, te echaremos de menos.

Por siempre agradecidos.