Las escuelas del Ciencias Rugby vivieron una gran experiencia en el V RugbyFest Alcobendas

Las Escuelas del Ciencias regresaron del V RugbyFest cargados de experiencias y buen Rugby.

Al Torneo internacional acudieron más de 1.200 jóvenes jugadores, repartidos en más de 60 equipos de 15 clubes diferentes, provenientes de cinco países distintos.

Otra gran experiencia la vivida en esta ocasión por los científicos sub8, sub10 y sub12 que se recogen maravillosamente en las crónicas de nuestros reporteros voluntarios a los que les damos las gracias nuevamente, así como a los estupendos fotógrafos que inmortalizaron lo vivido.

EXPERIENCIAS QUE FORJAN EL CARÁCTER RUGBIER (Crónica sub12) por Angel Díaz.

escuela rugby

escuela rugby

Afortunadamente, este año esta siendo especialmente intenso en lo que a expediciones se refiere y esto es algo que debe ser valorado por el gran beneficio que supone para el progreso de los niños tanto en lo deportivo como en lo personal y también por el esfuerzo que supone para el Club tanto organizativa como economicamente.
Esta de Alcobendas ha sido una experiencia enriquecedora para nuestros pequeños (ya no tan pequeños) porque ha tenido momentos duros que son los que ayudan a forjar el carácter.
Siendo sin duda el equipo de referencia en Andalucia, se echan de menos partidos de mas nivel para que el equipo crezca y se sitúe en su nivel real y sin duda ha crecido y mucho desde el ultimo test de este nivel que fue el torneo Melé y lo digo tanto individual como colectivamente.
El Ciencias presentó dos equipos aunque yo entiendo la expedición como un todo. El equipo A se clasificó para la copa de oro ganando todos los partidos de su grupo con solvencia y jugando con gran intensidad sobre todo contra el equipo portugués Agronomía A. Después vino el partido mas duro e intenso del campeonato para los nuestros contra Liceo, cruce para entrar en la lucha por las cuatro primeras plazas. Partido trabado y peleado, de “mayores”, que acabó empatado y que después de varios minutos tratando de resolverse por ensayo de oro fue parado por decisión técnica ante el nivel de tensión que estaba tomando el partido.

Luego en el cruce por los puestos 5 al 8 se ganó a Burgos remontando desde 1-0 abajo y en el partido por el 5 puesto perdimos con Agronomía 1-0 ya un poco faltos de intensidad.

En resumen sexto puesto de un total de 25 equipos pero perdiendo en realidad un solo partido y mostrando muy buena progresión. ¡¡Muy bien por los chavales!!.
En cuanto al equipo B, creo que no debe ser valorado por sus resultados, sino verlo como un banco de pruebas para una serie de jugadores que están creciendo y poniéndose a punto para subir su nivel, cosa que evidentemente están haciendo, y ponérselo difícil a los entrenadores.De hecho hay varios jugadores que están a caballo entre los dos equipos. En cualquier caso entraron en la copa de plata y disputaron muchos partidos de buen nivel que suponen una grandísima experiencia acumulada para los chavales.
Muestra de la dureza y el nivel de exigencia de la competición fue el número de jugadores que volvieron lesionados de la expedición. Esto nos da idea de la intensidad e implicación que demostraron nuestros pequeños guerreros. Esto es parte del Rugby y también se aprende y mucho de esta cara de nuestro deporte. Desearles a todos una pronta recuperación.
El momento entrañable se produjo cuando se llevaban a Gonzalo Calvo al hospital (por cierto enormes Juan Carlos y Carmen Ogazón que acompañaron a Gonzi en todo momento) y una marea azul se precipitó para despedirlo y darle animos. Son un equipo con mayúsculas y un gran grupo de amigos.
En fin, ánimo al equipo técnico, directivo, delegados, padres y demás a continuar con el trabajo y esfuerzo para que esta progresión continúe y llegar al Campeonato de España, broche final de la temporada, mas fuertes aun si cabe, como equipo y como grupo humano.
¡Proxima parada Lisboa.!
(Angel Díaz )

De sub 10 tenemos dos esptupendas crónicas, la primera, más breve, y la segunda más extensa y descriptiva. Un lujo.

Sub10: Magnífica jornada de rugby la vivida en Alcobendas.

Tras un viaje en que todos los niños partían con ilusión a la aventura, llegamos a buena hora a la instalaciones en las que nos alojábamos y todos pudieron disfrutar de un rato de diversión antes de cenar en comuna y acostarse. Se lo pasan como enanos en esas noches de risas y nerviosismo, en esas fiestas de pijama que para ellos son experiencias tanto o más importantes que las del día de los partidos.

Escuela rugby

Escuela rugby

El sábado disfrutamos de un torneo impecablemente organizado por el Club Alcobendas Rugby. El equipo Blanco y el Azul pusieron en práctica las enseñanzas que han ido aprendiendo a lo largo de la temporada y se enfrascaron en un torneo apasionante en el que jugaron muchos partidos y adquirieron más experiencia.

Acabaron agotados pero ya todos tienen en mente la próxima ilusionante expedición.

Ya vamos a estar en Lisboa!!! (anónimo)

RUGBY PURO AL BORDE DEL ABISMO por JP Oltra.

Al ver el sábado la piruleta del Ciencias bajando la rampa de acceso a los campos de rugby de Alcobendas seguida de una enorme fila ordenada de pequeños rugbiers risueños y bien uniformados, algunos sentimos un nostálgico déjà vu.

Escuela de Rugby

Escuela de Rugby

Un año atrás, el equipo de prebenjamines sevillano había cruzado ese mismo umbral y conseguido una gesta para el recuerdo al redondear un serio recital de buen juego y dejar también altísimo el pabellón del Ciencias a nivel no deportivo. Cuando al vernos desembarcar nos lo recordó un madrileño diciendo –“Vaya leña repartisteis el año pasado”-, las tripas se nos encogieron un poquito más por el peso de la responsabilidad, de no querer ceder ni un ápice, de querer volver a dar la talla a todos los niveles.
Tras la presentación y la calurosa acogida de los anfitriones, mientras los padres colocábamos con cierto ritual la piruleta en una grada, como si fuera la bandera que un alpinista clava en la cima de una montaña de neveras y viandas, Alba se puso a calentar con el equipo y a preparar física y mentalmente a los niños para el maratón que se les avecinaba. Les indicó las alineaciones, que esta vez estaban seleccionadas por niveles, y se llevó al Ciencias Blanco hacia su primera batalla.
Los dos primeros partidos de los Blancos fueron duros. Uno contra la alineación C del Liceo Francés (imponente escuela que metió a sus tres equipos en Oro) y el segundo contra el equipo A de Hortaleza (que a la postre quedaría tercero del Torneo). Aunque en el primer encuentro hubo una fase en que parecía que podríamos rematar la remontada en lo que se refiere al marcador, en cuanto a juego en ambos partidos nos pasaron factura. Nuestros ataques se ceñían a jugadas individuales de los más experimentados, casi siempre paradas antes de rematar y sin solución de continuidad, y nuestra defensa resultó insuficiente. El caso es que en ese momento o no tenían las armas necesarias o no las encontraron.

Esto es lo que forja el caracter de un rugbier, convertir la derrota en aprendizaje es ya una victoria.

Pero los arroyos en que se bifurcan los torneos de estas características te van sacando de terrenos demasiado abruptos o demasiado llanos y te van dirigiendo al terreno que te corresponde. En este caso, tras perder también en la fase de grupos con Aparejadores de Burgos un partido que estuvo más igualado que los anteriores, navegamos hasta la copa de Bronce y allí nos cruzamos con Hortaleza B y VRAC B en dos partidos en que jugamos de tú a tú y en los que desbordamos a los equipos que teníamos enfrente. En el partido final de Bronce, el Ciencias Blanco volvió a enfrentarse con los burgaleses, pero estaban reforzados con cuatro jugadores de Alcobendas y los nuestros seguían sin placar, así que esta vez nos fue imposible plantearles resistencia. En cualquier caso, nuestros blancos se llevan de Alcobendas los galones que te da participar en un torneo de tanto nivel, además de una experiencia imprescindible para recalcar las virtudes, aprender de los errores y seguir creciendo como personas y como equipo. Pero se llevan sobre todo la bonita experiencia que te da convivir con el equipo en estos mágicos viajes. Para algunos de los blancos era la primera salida hacia el norte de Despeñaperros y sin duda no la olvidarán. También era el primer viaje largo para nuestro gran Thomas, del equipo Azul. Un jugador con pellizco y serio… tan serio como el juego que desplegó su equipo.
Pasado el mediodía hacía su debut el Ciencias Azul contra el equipo A de Agronomía. Los portugueses ya habían debutado, así que habíamos podido apreciar que sería una primera piedra de toque dura… durísima. Era un equipo aguerrido, del corte de sus vecinos del Direito que tantas veces hemos visto pelear en Cartuja. Pero este parecía más grande y más ordenado. Iniciaban cada jugada con movimientos muy ensayados, con cruces y cambios de dirección, moviendo el balón por toda la línea y tirándose a morir. Todos llevaban el 10 a la espalda y antes del partido, abrazados, formaban una muralla intimidatoria a modo de haka delante del rival que les hacía parecer un ejército de clones que está a punto de pasarte por encima. Pero quizá esa sensación solo la percibíamos en la banda los del nudo en la barriga, porque a los nuestros se les veía animosos. Marcos Campeón fue el encargado de dirigirlos y los había estado preparando y arengando en la banda, en uno de los pocos huecos de los tapices verdes de las instalaciones que no estaba lleno de niños jugando partidos. La mayoría de los científicos de este equipo lleva muchos años jugando juntos y se conocen bien, así que el nudo en la barriga no iba con ellos. Ellos estaban contentos y desprendían decisión, lo que hacía que se palpara un aroma de día grande, cierta intuición de que íbamos a revivir el alcobendazo del año anterior…
A las doce y cuarto empezó la fiesta. La presión de los portugueses fue asfixiante desde el principio y eso hizo que el 80% del encuentro se disputase al borde de nuestra línea de ensayo, pero la defensa numantina que presentaron los nuestros contrarrestaba ese empuje. Qué preciosidad de partido. Los agrónomos lo intentaban una y otra vez, por la derecha, por la izquierda, por el centro… pero siempre se encontraban con un científico dando bocados. El juego se desarrollaba en todo lo ancho del campo pero en una franja de unos cinco metros, al límite de nuestra zona de marca, en el borde del abismo. Los portugueses trataban de cruzar ese abismo pero era imposible traspasarlo ante unos niños azules que defendían como hombres, como si les fuera la vida en ello. A base de insistir una y otra vez, pasada la mitad del partido, los portugueses consiguieron con esfuerzo abrir una pequeña brecha y colarnos el primer ensayo. Los nuestros no se vinieron abajo e intentaron dar la vuelta a la tortilla, pero les era difícil ante un equipo que defendía igual de bien que atacaba y que se tiraba a los rucks con el corazón.
Tras varias subidas de los sevillanos, el juego fue desplazándose poco a poco a su querencia, al filo de nuestro abismo, y volvimos a disfrutar sufriendo unos minutos agónicos en los que los científicos, literalmente, llegaron a sacar en el aire de la zona de ensayo varias veces a jugadores de Agronomía que se tiraban con todo su ser a nuestro abismo intentando posar el balón. Cuando parecía que no íbamos a poder salir de esa trinchera, surgió un rayo de esperanza. Sobre la misma línea de marca vimos como saltaba un azul, interceptaba un pase y se pegaba una cabalgada imparable cruzando todo el campo hasta derramarse en la zona de ensayo portuguesa. La hinchada científica vibró, al padre pantojo que presenció la escena se le mojaron los ojos y se diluyeron todos los nudos de las barrigas. Sin lugar a dudas estábamos reviviendo un segundo alcobendazo…
Fue imposible mantener el empate ya que, en los exhaustos minutos finales del partido, los portugueses consiguieron cruzar de / el abismo por dos veces, pero la gesta ya estaba hecha y el marcador no empañaba el espectáculo que acabábamos de vivir. Los agrónomos, que no encontraron resistencia en casi ninguno de los otros rivales del torneo, nos felicitaron tras el partido por lo mucho que les habíamos hecho sufrir.
En el segundo encuentro, el Ciencias Azul en estado de gracia agujereó la zona de marca rival en 13 ocasiones y no recibió ni un rasguño. Desplegaron un juego vistoso y dinámico y hubo ensayos de todos los colores. Toni, Dani, Carlos, Jero, Hugo, Manuela… casi todos tuvieron su ensayo, su momento de gloria. Gracias a esa goleada, por el average nos metíamos en Oro como mejor segundo clasificado y nos veíamos las caras en cuartos de final con el Liceo Francés B en otro partido para el recuerdo.
-Estos nos ganaron el año pasado- dijo un veterano niño del Liceo algo asustado al ver entrar al equipo de rayas azules con que se iban a medir. -¡Me da igual! ¡Este partido hay que ganarlo!- le replicó su entrenador tratando de enderezar una fila en la que empezaban a surgir dudas. Tal vez por ese detalle y por la cara de motivación de los nuestros, deduje que ese partido era nuestro antes de empezar. Y tal vez por eso me dio la sensación de que dominábamos el partido, aunque la realidad era que el marcador se mantuvo igualado a un ensayo gran parte del encuentro, el tiempo se acababa y conforme iban pasando los minutos iba subiendo poco a poco la tensión. La tensión de los espectadores, porque los niños se lo estaban pasando pipa. En varias ocasiones parecía que íbamos a decantar la balanza a nuestro favor pero el ensayo no terminaba de llegar. Y con esas nos encontramos, con el tiempo casi cumplido, sacando a 5 metros de la línea del equipo que estaba enfrente. Manuela se agachó a recoger el balón tomándose su tiempo. Miró a un lado y a otro para ver cuál era la mejor opción, y lo tuvo clarísimo al ver la cara del miura que tenía detrás, con los brazos extendidos y pidiendo con cada poro de su piel que le pasaran el melón. Los defensores también estaban atentos a esa bestia que estaba a punto de salir de chiqueros y varios de ellos se pusieron enfrente formando un muro para bloquearlo, pero hacía falta algo más que un muro para detener a ese misil. Marcos recibió el pase, explotó, destrozó la defensa como si fueran bolos, clavó el balón en la zona de marca y el árbitro pitó el final del partido. La hinchada científica enloqueció. Estábamos en semifinales.
Para llegar a la final teníamos que tumbar al Agronomía A que tanto nos había hecho sufrir y disfrutar en el primer partido. Los nuestros salieron decididos a devolverles la moneda y los portugueses salieron más precavidos porque sabían con quién se las gastaban, así que volvimos a vivir otro partido agónico que al principio parecía que se iba a volver a desarrollar al borde de nuestro abismo pero que una patada nuestra situó al borde de la línea portuguesa y nos dio varias posibilidades de inaugurar el marcador. Nuestro ensayo no llegó y sí el de los portugueses, que nos ganaron el partido tirando de una agresividad que, sin cruzarlo, rozaba el límite de la legalidad. Caímos en semifinales en un partido duro pero mucho más abierto que el primero y caímos en el partido por el tercer puesto en un igualadísimo encuentro contra Hortaleza A, en el que a punto estuvimos de remontar el 2-0 que nos endosó su “hombre” grande. En el último cuarto del partido, nuestro león abrió el marcador científico y los de rayas se vinieron arriba olvidando que llevaban más de cinco horas de torneo. Tuvimos la miel en los labios, pero el balón se cayó en el último pase de una ofensiva que olía a ensayo y el árbitro pitó el final. El final del partido y de un Torneo que nos llena de esperanzas de cara a los compromisos que nos faltan.
No hay palabras para agradecer al Club Alcobendas Rugby la invitación a este gran Torneo y felicitarlos por la impecable organización del mismo. Ni para agradecer a nuestro club, a los entrenadores, a los delegados y a los padres que hayan hecho posible esta aventura. Pero sobre todo no hay palabras para agradecer a los niños lo feliz que me han hecho viéndolos tan felices.
La próxima cita está a la vuelta de la esquina y huele a rugby de quilates. Volveremos a ver la haka portuguesa de Agronomía, volveremos a escuchar el grito de guerra del Direito y veremos a los pequeños dragones del Ciencias luciendo sus camisetas rayadas más allá de nuestras fronteras. ¿Se puede pedir más?
¡¡¡Em Lisboa mais e melhor!!!