Septiembre en la UPO

Septiembre en la UPO

Desde hace más de medio siglo, una tribu de vetustos eucaliptos vigila en silencio el viejo campo de rugby desde su flanco oriental. Estas instalaciones de la otrora Universidad Laboral, vivieron años de ajetreo, años de decadencia y décadas de abandono. La Universidad Pablo de Olavide volvió a resucitarlas y los gigantes árboles contemplan desde entonces la sosegada actividad que se realiza en ese espacio mágico y asilvestrado.
Pero desde este verano están advirtiendo un movimiento inusual. Esa rutina comenzó a diluirse cuando vieron instalar un sistema de riego que empezó a verdear las praderas anexas a las viejas gradas, y explotó en septiembre, el día que cientos de niños invadieron la hierba con sus camisetas de rayas azules.
Hoy, estos colosos esperan impacientes a que, los miércoles y viernes, las manillas del reloj se acerquen a las 6 de la tarde. Es la hora en que empiezan a aparecer las primeras sonrisas. Entrenadores organizando los campos, pequeños veteranos recordando batallitas con sus viejos camaradas, nuevas caritas descubriendo este deporte con ojos de ilusión, padres bromeando y trabajando… Gente contenta.
Es la escuela del Ciencias Cajasol, que está viviendo sus primeras semanas de entrenamientos en la U.P.O., poniendo los cimientos en un espacio grande y virgen, materializando un sueño, construyendo un club. Gracias al esfuerzo de la Universidad, de la Fundación UPO y de muchas personas estamos viendo los primeros brotes verdes de lo que puede ser una nueva e importante etapa para el Club. Aún no hemos hecho más que empezar a andar y quedan muchos caminos por abrir, pero ya hay sendero, olemos a hierba fresca y el horizonte que se vislumbra no puede ser más esperanzador.
Algo está cambiando en el Ciencias y lo mejor está por llegar.
Juan Pedro Oltra