Suerte, llevaros la humildad y la actitud en la mochila

Suerte, llevaros la humildad y la actitud en la mochila

Están los que usan siempre la misma ropa, los que llevan amuletos, los que hacen promesas, los que imploran mirando al cielo, los que creen en supersticiones…
Y están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas, los que siguen jugando cuando se acaba el aire, los que siguen luchando cuando todo parece perdido… Como si cada vez fuera la última, convencidos que la vida misma es un desafío. Sufren, pero no se quejan porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca, el cansancio terminará. Pero hay algo que nunca desaparecerá: la satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos hay la misma cantidad de músculos, en sus venas corre la misma sangre, lo que los hace diferentes es su espíritu. La determinación de alcanzar el triunfo, una cima a la que no se llega superando a los demás sino superándose a uno mismo.
Bendito sea el choque con el que soñamos, cada nombre que integra la lista de convocados, nuestros niños que siempre están, el respeto ganado, la actitud adecuada, la humildad necesaria. Malditos sean los recuerdos dolorosos, la impotencia y la injusticia que vivimos, el volvernos a casa cada uno por su lado, las finales sin jugar, el quedar en el camino. Milagrosa la anestesia general a los dolores, las tristezas que curamos con abrazos, las gargantas que se rompen cantando ensayos, el sentirnos los mejores por un rato. Malditos los sorteos y los grupos de la muerte, los mezquinos que juegan sin poesía, los que pegan, los que envidian, los que rompen y lastiman. Bendito sea el orgullo con que entramos a jugar, grande es merecer la camiseta, el público, la familia, los entrenadores, los delegados, los árbitros, los médicos, los cronistas, los sponsor, los amigos, el himno, vuestras amigas y vuestras madres siguiendo los partidos. Bendito el llanto que guardaremos tanto, ese momento que nos regala el triunfo, de poder cambiar nuestro destino y sentir otra vez por este juego tremebundo, lo glorioso…. Lo grande que debe significar ser un jugador del CIENCIAS por el mundo.
Antonio Sosa