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Estos días en el Torneo Melé han sido duros. Hizo mucho frío, mucha lluvia, continuas adversidades. La climatología en Valladolid se ha presentado adversa, incómoda, difícil, lóbrega y tormentosa.

Pero el Real Ciencias se adapta. Vuestros hijos se adaptan y avanzan. Saben levantarse, permanecer unidos y avanzar sonrientes.

Ha sido increíble verlos. Vivir este viaje en primera persona ha sido inolvidable. Convivir con ellos, ver cómo trabajan los entrenadores, los coordinadores, los colaboradores. Siempre pensando en las necesidades de vuestros hijos, en cualquier decisión, en cualquier gesto o movimiento.

No he visto un mal gesto. Son educadores, maestros de verdad. Las asignaturas que se están impartiendo aquí, en el Real Ciencias, a mi parecer, son mucho más importantes que las que se imparten en los colegios. En realidad no sé qué complementa a qué. Si el rugby complementa al colegio, o si en realidad es el colegio lo que complementa al rugby. Porque ninguna asignatura de las que se aprenden en un colegio o universidad tienen verdadera trascendencia si no van respaldadas por la bondad, el buen corazón, la valentía, la exigencia, la piedad, la amistad, el compañerismo y la alegría. El Amor en definitiva. Y esas asignaturas, además de forjarse en la familia, se enseñan en el rugby, en el que se imparte en el Real Ciencias de Sevilla. Esto no es una actividad extraescolar. Esto es la vida misma.

Los enseñan a perder. También a ganar claro, pero sin humillar. Es decir, siempre ganan con clase.

Los entrenadores exigen a cada uno lo mismo que les dan. TODO. Y siempre desde el respeto y el cariño, les están enseñando a vencer sus límites, sus miedos. Eso que es tan necesario que ocurra, ocurre aquí. Vuestro hijos forman parte de algo noble, bueno, auténtico.

He visto un grupo enorme de niños. No he visto complejos porque los complejos existen cuando los que nos rodean señalan esa diferencia. Aquí eran todos iguales, todos se ayudaban, todos se reían de ellos mismos. Aquí se convive desde la normalidad, desde la buena fe y el absoluto respeto.
No existe un perfil físico en este deporte. Cabe todo y todo es necesario, todos tienen su sitio. No existe perfil físico, repito, para este deporte. Pero si existe un perfil humano. Un sello. Los valores del rugby permanecen toda la vida.

Y he estado atento, os lo aseguro.

No quiero ni imaginar lo que debe pasar la organización, la logística es brutal. Y si algo falla, se improvisa siempre desde el sentido común y el cuidado de vuestros hijos. Sin grandezas, sin lujos materiales, humildes, alegres, fuertes, seguros.

En el campo, si un jugador lo hace bien se le aplaude con moderación. Si otro lo hace mal, se le muestra el camino para que la próxima salga mejor. Si uno se hace daño, primero esperan a que se levante, si no puede por si solo, lo levantan, lo ponen a salvo, seguro y luego continúa el resto.

Ninguno de vuestros hijos es uno más. Ninguno. A todos se les trata igual. A todos se les valora y siempre se le acentúa lo bueno. A todos se les premia igual, todos ganan, todos participan. Y cuando hacen algo mal, se les dice, pero sin tonterías, que esto es rugby.

En el plano deportivo poco se. He querido en esta crónica expresar mis sentimientos tal y como los he vivido, porque es cierto que crónicas técnicas y deportivas hay muchas pero lo que he vivido y experimentado estos días ha sido tal cual lo que he transmitido.
Aún así y solicitando ayuda, como me han pedido, los partidos estaban muy bien programados, la organización hizo un buen trabajo con los cuadrantes, súper cómodo que los enfrentamientos se disputaran con equipo de promoción y seguidamente equipo de desarrollo, ambos de forma seguida y con el mismo equipo y sin cambios de árbitro.

El equipo de promoción, comenzó el primer partido despistado y su tónica fue así prácticamente todo el día, los 5 partidos que disputaron fueron duros. En defensa les faltó placaje frente a equipos más competitivos de lo que están acostumbrados aquí en el sur. En ataque faltó más determinación y control en el pase del balón.

El equipo de desarrollo jugó bastante bien, teniendo en cuenta que muchos llevan muy poco tiempo y sorprende las ganas de hacer lo aprendido en los entrenamientos. Han aprendido muchísimo y ya saben que es enfrentarse y competir con equipos mucho más fuertes que ellos.

Feliz Navidad, fin de año y día de Reyes.

Fernando Arduán.

Fotografía: Adrián Reyes

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