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Esta institución deportiva guarda tesoros en sus vitrinas. Guarda un pasado prestigioso, un nombre honorable, unos apellidos ilustres… Tenemos un valioso Club, con una historia respetable, pero el verdadero tesoro del Ciencias está en su gente, en su masa social, el factor humano del Ciencias, la familia.
Anoche, la familia científica se reunió en su nueva sede de la Universidad Pablo de Olavide para celebrar por todo lo alto una fiesta de despedida de año.
En la hierba, hubo entrenamiento de los niños y después se celebró el gran Torneo Doraemon. Así que desde Linces a Veteranos, pasando por padres, pudimos ver rugbiers de todas las edades. Ambiente de gala en la Casa-Club alrededor de la primera gran barbacoa científica.
Después del descanso navideño, nos quedará la segunda mitad de la temporada que viene llena de ilusión, de ganas de seguir creciendo, mejorando, avanzando, conservando nuestra historia y valores.
Foto: Franck Requis
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