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M12. Cuarenta y tantos en el oriente andaluz

Acabamos de volver de Adra de disputar la fase final del campeonato de Andalucía y aún sigo nervioso y agitado. Cuarenta y tantos niños que defienden nuestros colores allá donde van y que viajan pensando en jugar y ganar, en dormir fuera de casa, en sus dispositivos electrónicos, en acostarse tarde o salir a correr por los pasillos, en definitiva, cosas de niños de 10 a 12 años. Pero quiero que sepáis que los que han vuelto, independientemente del resultado no son los mismos que se fueron.

Sus padres apreciaremos que vienen cansados con sus medallas doradas al cuello, los hay magullados, alegres, felices, tristes, frustrados, enfadados pero sea cual sea su estado, ya sea porque les tocó jugar en la posición que no les gusta, porque su entrenador les rectificó, porque un rival se burló de él, porque lo elogiaron, porque lo cambiaron, porque sabe que lo pudo hacer mejor, porque descansó poco y le pudo el agotamiento, porque el dolor no le dejó ayudar a sus compañeros, porque metió un ensayo o porque no, porque no placó o porque lo hizo genial, a pesar de todo esto y de que se sientan como se sientan ya no son los mismos. Os preguntaréis qué ha cambiado o en qué han cambiado. Ellos no son más rápidos que antes, ni más fuertes, ni más débiles ni más lentos y a priori no hay cambio visible  pero hoy le han demostrado a toda Andalucía que han aprendido a competir.

Debido a la organización de la FAR (Federación Andaluza de Rugby) nos dividieron en dos Campos, algo terrible para un equipo desde mi punto de vista, pero somos jugadores de rugby y aunque nos dividan seguimos luchando hasta el final a pesar de la adversidad. Divididos en dos, nuestro equipo de desarrollo, llámalo C, azul, blanco o como prefieras, aquí el adjetivo no importa, fue a jugar a un estadio, el de la curva, sin la presencia de su compañeros más veteranos, aunque llevaban un apoyo que ni la misma Legión de Viator puede igualar, el amor y apoyo de una madre que viajó hasta allí para animar en la Curva e inmortalizar sus partidos. Si algo puede resumir lo que paso en la curva, son las caras que tenían de felicidad cuando nos reencontramos en el puerto de Adra para celebrar el tercer tiempo. Podría dar nombres pero porque destacar si en el rugby somos un puño, si los dedos no se cierran y lo forman, la fuerza desparece y se vuelve frágil, que puedo decir de estos 14 chavales que por su juventud o su reciente incorporación al equipo, algunos hace unos meses, otros con más experiencia pero no con la madurez suficiente para arriesgar su integridad física en un campo de rugby, porque no olvidemos que el rugby es un juego donde existe y es importante la agresividad, una agresividad reglada y medida y esta es controlada con mucha pulcritud por los árbitros pero al fin y al cabo necesaria y es responsabilidad de los que dirigen a nuestros hijos, saber a qué nivel deben estar cada uno de nuestros jugadores para que disfruten y aprendan sin recibir o minimizar el daño que al fin y al cabo te curte, te endurece y te prepara para pasar al otro nivel. Pues bien, los 14 de la curva volvieron de competir, luchar y jugar a rugby felices, alguno quemado por el sol pero felices y seguro que cuando bajaron del autobús después de otras 4 horas de vuelta os mostraron sus medallas llenos de orgullo y vosotros debéis estarlo también porque se enfrentaron a equipos muy fuertes como Fuengirola que son duros pero ellos jugaron y crecieron y seguirán creciendo porque los catorce forman parte de los cuarenta y tantos que en nada tendrán que ir a Madrid al gran campeonato nacional y allí algunos jugarán en otro equipo o no pero volverán a competir y volverán a crecer como jugadores y como personas porque los golpes y las adversidades en el rugby como en la vida son lo que más te enseñan. Mientras que esto ocurría en la curva, en el otro estadio, el de Miramar el resto de los cuarenta y tantos se la jugaban formando dos equipos en la división de rendimiento, los componentes del A quizás se quedan con su tercer puesto, y que por un punto en un partido de 4 no han tenido la victoria absoluta ya sea por las lesiones o por decisión arbitral pero a pesar de la valía y el mérito del mejor resultado hasta ahora esta temporada, lo que no han apreciado es que entraron en el terreno de juego a las 11 como un equipo más pero han salido de ese campo con el respeto, aplausos y admiración de Andalucía.


Por primera vez he visto lleno de orgullo, como la duda y el temor aparecía en las caras de sus rivales, hoy nuestros rivales no solo no han sido superiores sino que han sentido como un equipo que les resultaba fácil de tratar de tu a tu, hoy les ha superado en muchos aspectos, hoy las aficiones de sus rivales les han aplaudido como héroes de 10 a 12 años, no nos olvidemos de este detalle y que al final son unos niños. Y mientras esto pasaba en el campo 1, en el campo 2 nuestros jugadores que componían el grupo B han jugado el torneo más duro de todos y han aguantado a dos de los mejores equipos de nuestro país, uno de ellos candidato a campeón de España y actual campeón de Andalucia. Estos chavales han tenido un torneo que independientemente del resultado ha sido el más competitivo y difícil de todos por su nivel y a quien se han enfrentado y por eso destaco su Victoria contra Malaga.
Los elogios de los rivales y la evolución que han experimentado les ha convertido en cuarenta y tantos titanes, si, cuarenta y tantos, porque no me refiero ni a la A ni a la B ni a la C sino a la T de titanes porque hoy no nos han pasado por encima, hemos sido los mejores en la melé, los mejores en la touche, hemos defendido en nuestra línea de ensayo como espartanos. Hemos movido el balón de lado a lado, hoy hemos pintado sobre ese césped nuestra obra de arte de la temporada. Como obra de arte, no siempre es del gusto de todos ni ha sido la más valorada pero no deja de ser una obra de arte y el valor y entereza de estos niños me ha llenado de orgullo.
Resumiendo, hoy me voy a dormir con una sensación que no había tenido hasta ahora en los 7 años que llevo en la escuela de mi club de toda la vida y que espero que muchos la hayáis podido sentir también o podáis sentirla antes o después.
Como dice nuestro entrenador Maorí de Melé “¿que te da el rugby?

 

 

Álvaro Parra

Fotos: Brunela Caturano y Leticia Ramírez

 

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