Agradecimiento perpetuo

Agradecimiento perpetuo

Hace más de un mes, me prometí, y estaba totalmente confiado, que tras esta cruda experiencia te devolvería a nuestro querido club para que le dieras gloria. Iluso de mí, quizás mi ingenuidad, o mi analfabetismo en la gestión de este tipo de situaciones, no me hacían ver, que había otro lugar reservado para ti.
Hoy, nos hemos quedado vacíos, sin fuerzas, se nos ha ido un jugador único. Nos hemos quedado sin la miel, y por el contrario con la hiel en los labios. No podemos refugiarnos en el concepto de justo o injusto, la respuesta no la vamos a encontrar en estos términos, porque la situación se escapa de nuestra humana, y limitada capacidad de comprensión.
Por este motivo, queremos con este escrito de devolución, y agradecimiento dar por zanjada esta realidad. Y a partir de hoy, que la vida siga su curso. En este punto y seguido; que no final, quisiera utilizar este medio, y no las palabras orales, que esas se las lleva el viento, para dejar constancia inmemorial en tres actos:
1.- Querido Jaime. Ten la completa convicción de que estarás siempre con nosotros. Estarás continuamente presente en los partidos de tu equipo, allí arrodillado como lock ante una scrum, en los aires de la touch, en los mauls y en los pick and go. Estarás presente en todos y cada uno de los partidos de rugby, que todos los que te conocimos tengamos el honor de presenciar. Seguro, que siempre habrá un comentario de referencia hacia tu figura.
2.- Querida familia científica. Nuestro más sincero, profundo, leal, y emocionado agradecimiento por el trato recibido. Tantas muestras de cariño, y generosidad, acaudalan un fondo humano grandioso como lo es nuestro club. Os pedimos perdón, por haceros directos sufridores de esta malograda vida. No os lo merecéis. Gracias.
3.- Querida familia rugbística. Ha sido un honor recibir tantos ejemplos de amistad, y afecto desde todo lugar. Nuestra familia se encuentra abrumada, colmada, y a la vez incapaz de correspondeos con el mismo rasero, a todos y cada uno de vosotros. Vuestros fieles colores arlequinados, a rayas, lisos, estampados, etc. Todos ellos estarán por siempre en nuestros corazones. Habéis demostrado con vuestros hechos, que atesoráis el fundamento del rugby, que hay que mantener, hacer perdurar en el tiempo, y fortalecer. Y este no es otro, que el de ser una gran familia.
Desde el corazón roto por el cariño rendido: ¡¡¡ Gracias, gracias, y mil veces gracias!!!