Descorchando el tarro de la esencias

Descorchando el tarro de la esencias

Parece que ha llegado a nuestro club, un experto perfumista de la mano del mejor de los narizudos Baldinis. Un emulador sin moco alguno, de ese tal Ramón, que hace de las suyas todos los veranos en la composición, y organigrama, de un equipo muy laureado de la ciudad. Y año tras año, le va bien a ese Monchu. Me da la impresión, que nuestro sutil perfumista ha formulado la composición, y ha desarrollado con muy buen criterio químico, la receta de la ILUSIÓN científica. Véase; un poco de azahar, romero, y jazmín. Buena dosis de hibiscos samoanos. Unas gotas de heilala tongana. Un ramillete neozelandés de flor de kowhai. La pátina del zarzo dorado australiano. Y para el toque final cinco hojas de un trébol casi imposible, y las espinas de un cardo reventón, muy rebelde.

Puestos en un frasco, el incansable perfumista alentó a los suyos a deleitarse con una primera prueba. Y aunque la formulación no era definitiva, la emoción por la cata de ese sintético aroma, se entendió que podía crear una gran EXPECTACIÓN. Y así fue. Hasta 14 fichajes en el retorno del Ciencias Rugby Sevilla a la élite del rugby nacional, ha firmado la dirección deportiva del club hispalense. Cuatro españoles; Picabea, Morchón, Manolo, y López. Dos samoanos; Tulafasa, y Malloy. Dos neozelandeses; Hanham-Carter, y Knapp. Dos australianos; Bradford, y Blake. Dos Tonganos; Fifita, y Mafi. Un escocés y un irlandés; Thomson, y Gaston, respectivamente. No recuerdo a mis años, una pretemporada de nuestro club tan cargada de fichajes, poco menos que exóticos.

Patrick Süskind en su obra maestra “Das Parfüm”, ridiculizó con sabia maestría la búsqueda de la inmortalidad, a través del encuentro a cualquier precio del perfume perfecto. Se intuía a media lectura, el trágico final del verdugo perfumista, que amordazado por su mísera locura, no miró más allá. Seguro que nuestro desenlace por primavera, será muy diferente al inventado por el ingenioso escritor bávaro. Ha llegado la hora. A menos de una semana del debut ligero, es momento de descorchar el frasco de las esencias, y comprobar la EFECTIVIDAD del aroma preparado. Ese, que a estas alturas, ya tiene que estar perfectamente formulado, y homogenizado. Para ello, nuestro astuto perfumista alejado de la locura del analfabeto Grenouille, seguro ha controlado el parámetro más delicado. El más complejo de anexar, y cuantificar en un perfume, y ha estudiado pacientemente esas flores exóticas, que si bien, inicialmente inundan de ilusión, y expectación, la triste, e inodora habitación; pues deben ser las encargadas de poner el matiz diferenciador, pueden, si no se ha detenido en el estudio pormenorizado de la misma, herbolar el entorno, con aromas de cola no favorecedores a la composición inicial.

El detalle del éxito, al descorchar el frasco de las esencias, no radica ni en la ilusión, ni en la expectación del perfume. El triunfo laureado, se localiza en el encuentro del máximo RENDIMIENTO de sus componentes aromáticos. Evidentemente, esta ilusión, y expectación, es ineludible y necesaria, ante el nuevo rugby que se nos presenta, muy alejado de su pretérito romanticismo. Pero, no podemos olvidar, que el buen perfume, es aquel del que se necesitan pocas gotas para ambientar todo un estadio, y ese, aunque los más veteranos afortunadamente ya hemos disfrutado de él; por muy poco tiempo, lo seguimos anhelando.

Ilusionados, emocionados, y expectantes, vamos a presentarnos el próximo domingo 15 de septiembre en Cartuja, para comprobar si el atrevido científico, ha dado con el bálsamo molar justo. No pretendamos, encontrar el aroma perfecto. No es momento de exigirlo, pero no destronarlo de vuestra lista de intenciones. De lo que sí es momento de demandar al maestro perfumista, al descorchar el próximo domingo su frasco de las esencias, es que nuestro sistema límbico, y nuestro hipotálamo, nos retrotraigan a otra década. Años, donde la fragancia exitosa del club, estaba formulada delicada, exquisita, y exclusivamente, con ppb de azahar, romero, geranio, dama de noche, nardos, clavel, y jazmín.

¡¡CIENCIAS, CIENCIAS, CIENCIAS!!

Paco Alfonso