1.328 kilómetros recorrió la familia científica éste año para disputar el Torneo Melé. 

Más de 800 niños (50 del Ciencias Cajasol) pudieron disfrutar de ésta maravillosa fiesta de rugby.

8 equipos se enfrentaron en éste prestigioso torneo al Ciencias Cajasol,: UE Santboiana, CR Sant Cugat, CRC Pozuelo, Liceo Francés, Trocadero Marbella, Vrac , Rugby El Salvador y el anfitrión: CAU Valencia.

2 categorías son las que el Ciencias presentó al Torneo Melé Valencia 2018: sub 10 y sub 12, tanto en Promoción como en Rendimiento.

Números que se resumen en 1 sentimiento común de respeto, amistad, compañerismo y deporte.

Tras un largo viaje por las carreteras de media España, el jueves sobre las cinco de la tarde llegó la expedición a Valencia. Tras un rato de juego y expansión en los Jardines del Turia, que sirvieron para soltar las piernas y liberar la mente y el cuerpo tras tantas horas de autobús, los pequeños se dirigieron al hotel para cenar y descansar.

El viernes amaneció perfecto. Día luminoso y una temperatura ideal en los Campos de Rugby Jorge Diego “Pantera” del Polideportivo Quatre Carreras.  Y muchas ganas por comenzar.

Tras un precioso desfile de los equipos participantes, y una bonita foto de familia, comenzaba el campeonato, con puntualidad británica y precisión suiza. Magnífica organización.

Con los equipos científicos casi justos en el número de participantes, se preveía que serían unas jornadas duras e intensas.

Sub 10 Rendimiento: La primera jornada fue apoteósica, con 5 victorias de 5 posibles, frente a rivales de envergadura, desplegando un fantástico nivel de juego y un saber hacer inigualable. Empatados a puntos con Marbella A, fuimos a descansar con el sueño muy cerca de ser alcanzado.

La jornada del sábado comenzó con algunos aprietos. La corta plantilla, el gran número de partidos jugados, y sobre todo lo duro de la competición (y de algunos contrincantes) hicieron que el día fuese aún más duro de lo esperado, teniendo que tirar de jugadores del equipo B que recién terminados sus partidos de Promoción se unían casi sin descanso al equipo de rendimiento para arrimar el hombro y cubrir bajas puntuales. Aun así, y gracias al esfuerzo, pundonor y capacidad de sacrificio, el equipo sumó dos empates en los cuatro encuentros disputados, quedando finalmente empatados a puntos con el Liceo Francés en la tercera posición. Enorme. 

En Sub 10 Promoción, la primera jornada fue también muy brillante, con 3 victorias y un empate. Se veía venir que el título se disputaría contra el VRAC en el último partido del sábado, como así fue. Se ganaron los dos primeros partidos, y la única derrota de todo el campeonato fue en el último partido, y por un único ensayo de diferencia. Tremendo ejemplo de buen hacer, espíritu de equipo y de sacrificio, y fantástica la aportación de todos los nuevos jugadores de la familia científica. Meritoria segunda posición de la clasificación. 

Sub 12 Rendimiento: con una plantilla corta, aunque curtida en mil batallas, un equipo muy aguerrido y ya experimentado, aunque con algunas bajas importantes que se echaron en falta. Derrotas por la mínima, victoria abultada y varios empates fueron los resultados de la competición, que no reflejaron el espíritu competitivo, grandísimo esfuerzo y buen juego desplegado por el equipo en todo el torneo.

En Sub 12 Promoción, la primera jornada fue de aclimatación: De aclimatación de muchos nuevos integrantes del Club, y también de muchos sub 10 recién aterrizados en la nueva categoría, pero que demostraron un gran tesón y esfuerzo y, sobre todo, alegría en el juego, también en la derrota. 

En cambio, el sábado fue otra historia: comenzó el día con dos victorias consecutivas, lo que insufló a la plantilla científica muchísimo ánimo y fuerza, y aunque no se pudo conseguir otra victoria que a punto estuvo de llegar, se disfrutó de lo lindo con un gran ambiente en el campo, y también en la grada. 

Nuestros chicos dejaron ver lo aprendido en los entrenamientos y desplegaron un gran juego, dándolo todo en cada fase, haciendo placajes dignos de jugadores experimentados y jugadas donde se notaba la complicidad entre ellos. Gracias a la paciencia y saber hacer de los entrenadores vemos en cada torneo los grandes avances que están logrando nuestros muchachos.

Todos los equipos demostraron durante el fin de semana que son unos chicos duros, aguantando partido tras partido con poco tiempo de recuperación, recibiendo golpes y porrazos, siguiendo en el juego con lágrimas de dolor en los ojos para no fallar a sus compañeros. Enfrentándose sin complejos a las mejores escuelas y dejando claro que el CIENCIAS CAJASOL siempre estará entre ellas. 

En resumen, un extraordinario Puente de la Inmaculada de rugby total, donde se podía palpar la ilusión, tanto en los nuevos jugadores y sus familias, como en los más veteranos.

Un tremendo tercer tiempo en la jornada del viernes, donde los nuevos se comienzan a integrar en los usos y costumbres de los avezados veteranos. Una magnífica tarde de viernes,

Y me quedo con el aguante físico de los nuestros, que llegados al tercer tiempo y estando los otros equipos comiendo y descansando, ellos aún con el bocado de pizza, hamburguesa o lo que fuese en la boca, se ponían a correr por todo el campo, todavía placándose entre ellos y dando patadas al balón sin descanso alguno. ¡¡Son hombres de acero!!

En un enclave inmejorable, con la Ciudad de las Artes y las Ciencias como fondo y maravillosa afluencia de público, destacó el buen ambiente entre aficionados de los diferentes clubes participantes. La gran organización de nuestros anfitriones no hizo de menos para que viviéramos unas jornadas de rugby inmejorables, tanto para los niños como para sus familiares.

Será difícil olvidar lo vivido allí.

Pero sin duda, no se puede finalizar esta crónica sin reseñar la ENORME LABOR, que de manera totalmente altruista y con una generosidad digna de elogio demuestran semana a semana, día a día, los ENTRENADORES y DELEGADOS de los equipos de la Escuela del Ciencias Cajasol.

Queremos aprovechar la oportunidad que nos dais al escribir éstas líneas para mostrar nuestro AGRADECIMIENTO –con mayúsculas- a todos vosotros: entrenadores, delegados, subdelegados, y miembros del Club, por la magnífica tarea que venís desarrollando con nuestros hijos.

Nosotros, los padres y madres de los científicos jugadores nunca podremos estar lo suficientemente agradecidos a todos vosotros. MIL GRACIAS. 

Y un recuerdo muy especial al que siempre estará en los corazones de la familia científica. Este torneo va por ti: #JaimeSiempreConNosotros #empujaciencias

Javier García

El orgullo y el honor de la derrota

No es fácil sentarse delante de un documento word y escribir la crónica de un torneo, más aún, reconociendo las limitaciones, y la ignorancia supina en la técnica de este deporte del escribano, pero soy valiente arrojándome al papel, escribo con un corazón delicado, y las letras por esta vez, han brotado tan caudalosas como agua de manantial en primavera. Antes de exponer mi versión respecto al juego desarrollado en este Torneo Melé por nuestro Sub 12 Rendimiento, quisiera centrar esta crónica dándole todo el peso que les corresponde, a los principales actores de este espectáculo, que no son otros que nuestros jugadores. Y bien quiero, y tengo la necesidad de hacerlo, pues quisiera que todos pensáramos y recapacitáramos unos segundos en el trasfondo de lo que hemos vivido en Valencia. Por favor, olvidémonos por un momento de la hoja excel, a la que nos dedicaremos en un instante, y por el contrario sondeemos el corazón de cada uno, reavivando lo vivido. Tomando la dirección que me marcan mis sentimientos, no puedo comenzar sin exponer, confesar, y elevar todo mi respeto, admiración, rendimiento, adulación, y alabanza a todos y cada uno de los jugadores que han tenido la suerte y el honor, de participar en el torneo de los torneos del rugby nacional, sea de la categoría y equipo que corresponda. Y manifiesto, exclamo y abandero estos halagos, pues tenemos que sentirnos orgullosísimos de estos niños, insisto en el término niños, que de nuevo se han vaciado por dejar lo más alto posible el escudo de nuestro club, a base de su sufrimiento tanto mental como físico, para finalmente ser laureados con un metal actualmente tan menospreciado, y denostado como es el del honor de la derrota. Que valentía, madurez, arrojo, temple, bravura, niñería, y bondad, han desplegado en los campos del loado “Cabeza, Corazón y Cojones” nuestros niños científicos, que sin estar acostumbrados en su ámbito territorial a este nivel de rugby, se han comportado y han plantado cara, incluso desesperando hasta términos insospechados, y no plausibles, a unos contrarios poderosísimos, bien construidos, y sí habituados a este superlativo rugby. Y me hago en este punto una pregunta, y os invitaría a que todos reflexionáramos al respecto: ¿Cómo pueden estos crios, soportar esa capacidad de sacrificio?. Por este motivo, por lo que ellos nos ofrecen gratuitamente, que no es propio de estas edades, dejándonos a nosotros los padres en evidencia, a la par que desnudos mostrando nuestras vergüenzas, sí me atrevo a enarbolar el siguiente pensamiento. Desde este altozano, desde donde me aventuro a pronosticar tras un oteo al horizonte, un futuro incierto en base a nuestra capacidad de sacrifico; nada que ver con la demostrada por nuestros hijos, quisiera expresar mi deseo, sobre el obligado cumplimiento a la participación en este torneo de todas y cada una de las categorías del club. Me rompo la camisa, y admitiré y soportaré la crítica que sea necesaria, si es de recibo y sirve para lograr el objetivo, pero es incomprensible la nula participación de algunos de nuestros equipos al insisto, torneo de los torneos. El tren se escapa para nuestros hijos cada vez que nos ausentamos de la estación, y no hay segundas paradas. Un año sin participar, es una experiencia perdida. Flaco favor les hemos hecho dejándolos en Sevilla. ¿No hubiéramos nosotros sus padres recibido de ellos un mayor premio, que hubiera compensado con creces el esfuerzo realizado al enviarlos?. Entiendo que cada casa se gestiona de una manera muy particular; es un mundo, y no es mi intención la intromisión en el derecho propio. Pero del mismo modo, es un contra sentido a la postre, querer y manifestar el consabido y atrincherado argumento de que nuestros hijos disfruten, bla, bla, bla… de este deporte. Hagámoslo de verdad. El disfrute y aprendizaje desgraciadamente no está aquí. Ajustémonos, y ayudemos al club a crecer, y a mantenerse en la órbita de las escuelas nacionales, como es el momento. Si lo perdemos arruinaremos el bien más preciado de nuestra entidad, y la envidia sana de muchos otros clubes de todo el territorio nacional; nuestros jugadores.

EL TORNEO Nuevamente sorprendido, y emocionado, no pude evitar el uso del pañuelo al escuchar el anuncio por megafonía de nuestro Ciencias de Sevilla, acompañado de un paseíllo infante rebosante de mucha torería, sonrisas, alegría y algún que otro moco. No me avergüenzo ni me avergonzaré en reconocerlo. Y se de muy buena mano, que algún otro padre tuvo el mismo temblor y consecuencia. Será amigo mío, porque ya lo tenemos dañado, y lo que nos han puesto estará hecho del mismo material. La ficha: Sol, y temperaturas primaverales. Unas instalaciones y una organización espléndida, elevan aún más si cabe este Torneo Melé, a la excelencia del panorama nacional. Un modelo a seguir. Afortunadamente todos de vuelta a Sevilla, sin ninguna lesión a destacar. Y un tercer tiempo a idéntico nivel del rugby que se desarrollaba en el césped. Amistad, familia, y para que más. Necesitábamos todos estos momentos de confraternización, después del tan cercano y doloroso acontecimiento soportado por la entidad. Mil gracias a los patronos y organizadores del Torneo Melé, por contar un año más con nuestro humilde rugby. Nos sentimos muy agradecidos y alagados por vuestra invitación. Reitero el agradecimiento. Ahora si, es tiempo de excel. Entraremos en detalle, pero este es el frío resumen que nos toca. El Ciencias Sub12 Rendimiento, jugó entre el viernes 7 y sábado 8, un total de 8 partidos, de 15 minutos continuados. El balance total: 1 victoria contra Salvador B, 2 empates contra Santboiana y Sant Cugat, y 5 derrotas, contra Salvador A, Liceo (vencedor a la postre del torneo), Marbella, Pozuelo, y CAU. Esta es la realidad, pero vayamos al análisis. Primeramente deteniéndonos con un breve estudio del rival, que nos puede ayudar a entender lo que nos vamos a encontrar en el próximo Mayo. Comenzamos con CAU. Fue nuestro bautizo en el torneo. Una derrota 2-1 que supo mal, puesto que llegó tras empatar el encuentro, y sirvió para establecer el pitido final. No desplegó el CAU un juego ni de delantera ni a la mano, no se definió. Fue de más a menos, y nosotros al contrario de menos a más. Se masticaba con más celeridad nuestra marca que la del rival. El tanteo anecdótico. Estoy convencido de que si nos volviésemos a enfrentar el resultado sería otro. Seguimos con la victoria ante Salvador B. Excelente disposición y juego ante un rival muy inferior. Buenas sensaciones pero no enriquecedoras. Tocó el turno de Marbella. Derrota por 2-1. Se esperaba. Si la fase que más se repite en un partido de rugby es el ruck, y ellos la dominan con maestría y perfección, es consecuente que deben ser los vencedores, puesto que al ruck le suman una buena continuidad. No son muy ordenados, pero si conocen el oficio. Me enganchó Marbella. Un gran rival, que solo nos doblegó por la mínima, y que sin embargo le endosó 6 ensayos al CAU, 3 al Pozuelo, y 3 al potente Salvador A. Si le apretamos en esta fase, y movemos el balón rápido a las alas con avance, los pondremos en aprietos. El último encuentro del viernes se desarrolló contra Santboiana que había ganado con anterioridad a CAU y Pozuelo, pero que con el Ciencias solo consiguió el empate a 1 marca. Partido muy duro, pero con una muy buena defensa que mantuvo el juego prácticamente en el centro del campo, aunque al final se jugó casi en línea de marca del rival. Otro envite con idéntico rival, reflejaría seguramente distinto marcador. El sábado comenzamos con el coco del torneo; el Liceo Francés, 8 partidos con pleno de victorias. Aquí me gustaría detenerme, y reflexionar con el equipo de técnicos un aspecto. Ruego aceptéis estos comentarios, como lo que son, simplemente proposiciones ó ideas, que no tienen otra intención más que la de sumar. El resultado, derrota 3-1. Los tres ensayos en los últimos tres-cuatro minutos del encuentro. Además continuados, saque marca, saque marca. Esto es insignificante, y propio del aturdimiento tras el tremendo esfuerzo de resistencia desplegado por los nuestros. El Liceo es un equipo bien formado, equilibrado, alto, ordenado, y trabajado hasta la saciedad. Su juego es fino, limpio, y elegante. Para nada entran en el duelo de delanteras, por el contrario juegan a la mano, con rapidez. La línea de pase no es plana, ni estática, todo lo contrario, hay dinamismo y mucha verticalidad. Cuando hay ruck, solo entran dos pero con intensidad, y el medio melé siempre está muy cerca, para sacar el balón a juego casi sin espera. El resto queda fuera de la jugada, sea el resultado que sea ganado ó perdido. Se hablan continuamente, y todos esperan ordenados. Juegan siempre en campo contrario. Una debilidad; la presión del contrario en su campo, que mayoritariamente la gestionan con patadas. Está claro que preparan el Melé a conciencia, igual que Salvador. Tienen en todo momento claro que hacer en cada situación, tanto en defensa, como en ataque, y lo repiten una y otra vez. Lo tenían todo preparado ante nuestros dragones, pensaban en el avasallamiento. Lo que no esperaban es la gestión y sorprendente respuesta de los científicos catalogada de valiente, y poderosa, ante un ataque interminable que no germinaba. Nuestros magistrales 11 minutos que le aguantamos a un Liceo desesperado a cinco metros de nuestra línea de marca, son memorables, y para retenerlos por siempre en la memoria. Cada ataque de los escolares obtenía una y otra vez idéntico resultado; un placaje, así hasta la desesperación. Un muro infranqueable. Su gloria llegó moviendo un balón al extremo del campo, ya inalcanzable para nosotros. Y ahí acabó el encuentro. En los manuales de entrenamientos, se argumenta la patada en 22 como descongestión de la defensa para darle aire, y dar tiempo a un nuevo orden. Es decir, desplazar el juego a campo contrario alejando el peligro del defensor. Esta tesis a estas edades no ejercita el aprendizaje de la presión ante la marca. La gestión del aguante de nuestro equipo durante esos interminables 11 minutos, vale más que 30 entrenamientos. Y el aprendizaje de los niños ante estas situaciones de presión, son ejemplarizantes no sólo para el rugby, sino para otros órdenes futuros de sus vidas. Alabo pués nuestra propuesta, y la opción a no jugar al pie en estos escenarios. Sólo una vez se ejecutó esta acción, pero el Liceo tenía más peligro con nosotros desordenados, y ese era el resultado de la patada defensiva. A los equipos poderosos hay que jugarles con total concentración, y a corta distancia, pero a estas edades soportar solo cinco minutos a ese nivel es de rugby excelso, y de rugbiers muy maduros. Enhorabuena a todos, equipo y técnicos. Nos hicisteis disfrutar. Estos momentos son los que tenéis que valorar, y no la fría estadística. El segundo hueso del día fue Sant Cugat. Empate a 0 marcas. Nos tocaba recuperar a los jugadores, vencidos por un esfuerzo mental y físico descomunal. No sé como lo hicieron, pero si disfruté del enfrentamiento contra Liceo, mas aún disfruté con nuestros dragones ante un rival que con un nuevo quiero y no puedo, dejó a su afición sin el gusto de aplaudirlos. Excelentes en defensa ante un equipo que aunque nos doblegaban en peso, tenían mas peligro por las alas que por el centro. Se les aguantó, y se les pudo ganar. Les pudo la presión del contrario como bien desarrollamos nosotros, y entraron en lo que nos interesaba, nuestro juego. No les dejamos jugar.

El tercer contrincante; el Salvador A. Seis victorias, un empate frente a Marbella y una derrota contra Liceo. El resultado 4-0. Este Salvador es la antítesis del Liceo. Un juego del que es protagonista una delantera con un cuerpo bastante notable. Juegan a la mano, no llegando al ala, percutiendo fuerte por el centro, y rompiendo la línea con facilidad. Evidentemente después del gran esfuerzo contra Liceo y Sant Cugat, los científicos no pudieron aguantar el envite. Si le jugamos rápido a la mano, son franqueables. Sus debilidades, la falta de velocidad, y falta de placaje. El punto final del torneo lo puso Pozuelo. Una última derrota por 4-3 después de remontar y ponernos 1-3, es signo de agotamiento y debilidad, que en otras circunstancias hubiera supuesto un marcador más abultado a nuestro favor.

UN APÉNDICE CONSTRUCTIVO Y llegó la hora del mal humor, lloros, lamentos, justificaciones varias, etc, en definitiva la fructífera frustración infantil ante la impotencia. Lo mejor de todo es que sólo dura unos minutos, justo después de acabar el último partido, antes de comer, y subirse al autobús para la tediosa vuelta. Pero es fundamental aprovechar esos breves instantes, antes del olvido, y no dejarlos pelearse solos contra el aire. Hay que justificarles la impotencia y la rabia justo en esos momentos, para recoger en el próximo torneo el fruto deseado, que no es otro que el que sigan creciendo como buenas personas. Del rugby se encargarán los entrenadores. Es difícil hacerles entender que no han perdido, pues para ellos todo es tan simple como un 1-0. Pero, no sentiros derrotados, habéis sido acreedores de un título de reconocimiento por parte de todos, que es muy difícil de poseer. El del orgullo y el honor de la derrota. Habéis ganado como se esperaba ante un rival inferior, empatado contra Sant Cugat y Santboiana, desplegando vuestro coraje. Incluso me atrevería a afirmar, que si hubo algún derrotado en el empate, estos fueron ellos ante su superioridad, pero a la vez impotencia. Y habéis vencido. ¿Vencido?, será perdido. No, no, habéis vencido al Liceo con vuestra ejemplar actitud en defensa. Habéis vencido al Salvador con vuestra intensidad, corazón, y tesón. Y habéis vencido a Marbella haciéndole frente a su ataque con humildad, y fortaleza. Mirad, mirad las estadísticas, y estudiad los resultados, a ver si no sois vencedores. Solo 16 ensayos encajados, tras Liceo con 7, y Salvador y Marbella igualados con 14, el resto a partir de 17 hasta 28. Lo que demuestra lo difícil que resulta enfrentarse a este Ciencias. La asignatura pendiente, gestionar nuestro ataque al amparo de la disposición del adversario en el campo. Aprovechando el tiempo de Adviento en el que estamos inmersos os pregunto; ¿Cómo se comporta un niño ante la expectación de la noche de Reyes?. ¿Y si esa noche fuera todos los días del año, estaría igual de expectante?. Llegamos a estos torneos con el corazón en la mano, nos ataca la insistencia, nos vaciamos en el empeño cuando deberíamos de gestionar pausadamente el esfuerzo. ¿A qué se debe este comportamiento tan acelerado?. Os facilito la respuesta. Al encuentro muy puntual, con equipos del nivel del que han disfrutado nuestro hijos. Mientras que el oponente acostumbrado a este tipo de juego de intensidad, y despliegue, gestiona mejor la situación. Por consiguiente, ya salimos al terreno de juego con -1. Os aseguro que si tuviésemos la oportunidad de jugar todos los fines de semana al nivel del rugby del que hemos disfrutado, nuestra evolución sería sorprendente. Sólo estamos a un pasito más. Sólo necesitaríamos un par de fines de semana, a este nivel, para revertir los lamentos en alegrías, e intercambiar la frustración por el preciado oro de la victoria. ¡¡¡CIENCIAS, CIENCIAS, CIENCIAS!!!

Paco Alfonso


Previo Convocatoria Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria del club deportivo Ciencias Club de Rugby
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