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ciencias rugby sevilla m10 tecnico

Con algo de frío y nervios, pero sobre todo muchas ganas e ilusión, el equipo de Sub10 parte de las Instalaciones Deportivas La Cartuja. Han sido semanas de preparación por parte de todos: entrenadores, niños, delegados, familias … vernos todos allí, listos para salir, te hace sentir que lo que vamos a vivir estos días va a ser algo espectacular. Hay mucha emoción en el aire, para algunos es el primer viaje de equipos, incluso sin padres, y para otros fue hace tanto tiempo que es la misma sensación. Quedan algunas “cartillas que leer”, incluso por WhatsApp, pero ya está todo hecho: comienza la aventura.
Es un viaje largo que, entre paradas, maquinitas, charlas animadas y algunos nervios finales nos hacen encarar la llegada a Lisboa con un espíritu imparable. Aunque durante el viaje el paisaje que nos ha acompañado no nos ha dejado indiferentes, es sin duda la entrada por el puente Vasco de Gama lo que nos arranca a todos de nuestra rutina de viaje para disfrutar de esa maravilla.
El hotel es un auténtico lujo y desde el minuto uno, todas y cada una de sus características nos generan interés y curiosidad: que si la caja fuerte, que si la tele en portugués, que si hay un poyete junto a la ventana, que si quiero aquella cama, que si en que habitación estás tú y aquí vamos a hacer esta noche la fiesta de chuches … pero no hay tiempo para esto. Llegará su momento, pero ahora toca soltar las piernas y quemar algo de energías. En realidad, le hemos ganado una hora al día y que queda tiempo para hacer de todo. Un ratito al campo para entrenar, desfogar, ordenar ideas, ultimar equipos y estrategias … y olvidar algún que otro enser, porque la rutina no se puede perder.
Llega la hora de la cena: ¡buffet libre! Creo que no hay nada más maravilloso que ver esas caras de “¿Me puedo comer todo lo que hay aquí?”. No es una situación apta para padres con ideas claras sobre dietas sanas y equilibradas. Más allá de revolotear entorno a la comida, hay un ambiente sensacional, de comentar tal o cual cosa y de disfrutar con cada novedad. ¡Qué pasión y ganas de vivir la vida se respiran! Y de aquí a ¿descansar?. Algo de tiempo libre, sensación de libertad e impunidad para luego retirarnos a descansar. Mañana hay que darlo todo y para eso hay que coger fuerzas.
El domingo nos ha recibido con un día frío, pero claro y despejado que augura una jornada sensacional. El desayuno es abundante como las ganas de ir al campo. Queda algo de tiempo para recoger, bajar a recepción e irnos a jugar. Hemos venido a eso y nos sobran fuerzas y ganas.
Las instalaciones son magníficas y nos causan cierta envidia sobre todo a los adultos. A los niños les impresiona que en los vestuarios las duchas no tengan cabinas “Vamos, yo no me pienso duchar ahí ni de broma”. Pero no hay tiempo para eso. Hay que dejar las mochilas y salir a calentar que los partidos empiezan en breve.
Al final sub10 juega 8 partidos en dos equipos y no importa a que lado mires, siempre hay un equipo del Ciencias jugando. Nos da para hacer de todo: buenos placajes, fintas, ensayos por la fuerza, por la velocidad, pases, etc. Nos pilla de sorpresa que hay reglas diferentes, que se juega de otra manera, pero otra vez está ahí esa espectacular plasticidad y versatilidad de estos niños. Y así como la vida es cambio y adaptación, estos pequeños héroes cambian y con mejor o peor humor, se rehacen y vuelven a la carga.
Las notas dominantes son la deportividad y el compañerismo: partido a partido, van comentando anécdotas y jugadas. Si sale alguno llorando, en cuanto piden un voluntario para el siguiente cambio levanta la mano aún con algunas lágrimas en la cara y la otra mano en la zona dolorida. Hay un breve descanso para reponer fuerzas: algo de fruta, agua y disfrutar del Sol, porque hace bueno sin llegar a ser molesto.
Ya estamos algo cansados y miramos el cochinillo, del que a veces llega su aroma hasta el campo, y el castillo hinchable como los únicos y auténticos trofeos a conseguir. Pero hay que acabar lo que hemos empezado. No perdemos ni el ánimo ni el espíritu y nuestros cantos inundan el campo: ¡somos una tormenta!
Encaramos el final de la jornada sin apenas acusar el cansancio. Nos quedan las duchas, que algunos ven con horror, y a comer que nos lo hemos ganado. Nos esperan unas pizzas en las gradas, a la sombra donde hace algo de frío pero que nos anima a juntarnos más aún mientras vemos a sub14 jugar… pero pronto queremos ser de nuevo jugadores de campo, actores protagonistas de nuestra aventura y con lo poco o mucho que hemos comprado en la tienda del club nos lanzamos a jugar. Apenas si queda tiempo, porque nos tenemos que marchar. Queda un viaje de vuelta algo largo.
La vuelta es algo más tranquila al principio. El día, las emociones y el esfuerzo nos pasan factura y nos dejamos caer en los brazos de Morfeo. Es un descanso merecido, pero no le damos mucha tregua a la vida. Hemos venido a aprovechar cada minuto así que cuando hacemos una breve parada … balones nuevos abajo y a jugar se ha dicho. Son sólo 15 minutos, pero no hay tiempo que perder. A la vuelta al autobús estamos a tope, pensando en la cena y haciendo rato. Una cena que compartimos en equipo y en la que volvemos a liarla. Nos sobran fuerzas.
Último tirón: volvemos al autobús … ¡y gol de España! Comienzan los nervios por llegar a casa. Al final tenemos que cambiar de planes y para en Torre Sevilla, donde se aloja la Selección, ¡como lo grandes que somos! Y de ahí a la cama. Mañana hay cole y no parece que haya perdón, pero ya estamos pensando en el miércoles.
He cerrado la puerta mientras los veo descansar pensando que somos el contexto de su gran aventura y este finde será un momento inolvidable. Gracias Ciencias, te veo el miércoles.

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