Familia, me gustaría compartir con vosotros unas letras, que sin aspirar a llegar a la altura de nuestros insignes plumillas os acerque sensaciones de nuestra experiencia en Valladolid.
Los asistentes hemos tenido el privilegio de observar y sentir como nuestros chicos se convertían en hombres: último partido, sin haber ganado ninguno, habiendo conseguido un solo ensayo, que nos ha sabido a gloria, agotados, física y mentalmente, mermados por las lesiones, nuestros 18 jabatos no han bajado los brazos y extenuados y si posibilidad de cambios han hecho piña, hermanados unos con otros han seguido placando, placando y placando. Dignificándose como jugadores de rugby y lo que es más importante como personas. Que esfuerzo, que sacrificio, que afán de superación, os confieso que ha sido un orgullo ver a vuestros hijos jugar.
Me quedo con la sonrisa de Miguel y Fernando saliendo del campo ovacionados, me quedo con la sonrisa de Pepe comiéndose un bocata de panceta, tras su percance, me quedo con la sonrisa y sorpresa de Andrés y Ramiro cuando ven a sus padres en Valladolid, me quedo con la sonrisa de todos saliendo de la fiesta que les preparó la organización, me quedo con la charla de Samu a todos tras el campeonato transmitiéndoles el orgullo que siente por haber defendido esta camiseta con este escudo junto a este grupo de hermanos que ha entregado todo lo que tenía y no se le puede pedir más, me quedo con la casta y el coraje demostrado por cada uno de los integrantes de la expedición: Fernando, Agustín, Javi, Miguel, Andrés, Payan, «Bucarito», Samu, Genaro, Pepe, Loreto, Chema, «Carra», Manolo, Alex, Guijarro, Tolosa y Ramiro.
18 HEROES. Perdón por la expresión !!Olé sus coj…!!!
Y por supuesto agradecer a toda la expedición acompañante, por cierto reconocida por la organización como la mejor afición del torneo.
Dios mediante espero veros en la próxima.

José Payán

Fotografía: Ramiro Moreno

Previo Sub 16. Torneo de Mairena
Siguiente Alejandro San Martín para rematar una gran plantilla

Comments are closed.