Sub 8. Campeonato de España

Sub 8. Campeonato de España

Gracias. 

Esta será siempre mi primera y última palabra cada vez que hable de rugby y de mi club. Más si cabe, después de lo vivido este fin de semana en Valladolid junto a 17 proyectos de hombres que, junto a los que desgraciadamente no pudieron venir y tanto echamos de menos, nos enseñan cada día con su esfuerzo y sus progresos que todo el trabajo que se hace con ellos al final acaba dando sus frutos. Pero empecemos por el principio.

Todo eran caras de felicidad y nervios el viernes por la mañana en la UPO. Para muchos era su primer Festival Nacional, para otros su primer viaje con el equipo e incluso alguno se estrenaba del todo en esto de los campeonatos. Partía la expedición con prácticamente todos los integrantes por lo que hablando (y lo que no es hablar) unos con otros y otros con unos se les hizo más ameno un viaje largo para esas almas de 8 añitos.
Entre nervios y risas, maletas y distribución de cuartos se fue el viernes y ya había amanecido el sábado.

Empezamos el día con una breve concentración en la residencia Marista, con suave entrenamiento partimos hacia los campos de Pepe Rojo a debutar contra un viejo conocido, el CAR, en un grupo durísimo. Padres, delegados y entrenadores nos quedamos sorprendidos con la lucha, el coraje y el genio que sacaron nuestros jabatos. Grandes placajes, rucks y contrarucks, apoyos, pases y, sobre todo, mucha diversión: todos querían jugar que es el mayor de los premios en esta categoría. Decidimos llevar un solo equipo en previsión de las lesiones (que llegaron) y eso hizo estar constantemente moviendo el banquillo para que TODOS jugaran lo máximo posible.
Si me permitís destacar algo de ese primer día, me quedo a nivel de equipo con el coraje, las ganas, el espíritu y el alma que le pusieron ante un auténtico equipazo como el VRAC, mas siendo en el último partido del día. ¡Qué defensa! Peleando cada metro, cada jugada. Realmente nos emocionó a todos y se vivieron momentos realmente mágicos: el padre o el jabato que no supiera qué era el rugby en esos minutos no sólo lo aprendió sino que lo vivió en primera persona. La cerrada ovación al equipo y la arenga al finalizar de su entrenador confirman estas palabras. RUGBY con mayúsculas.

No podemos dejar de destacar incidencias como la visita a urgencias de Ignacio por infección de garganta ni la lesión que, finalmente y gracias a Dios quedó en nada, de Nico Sanchez aunque requirió comprobaciones radiográficas y traslado en ambulancia (aunque sospechamos que esto último, sirenas incluidas, le pudo hasta gustar). Ambos siguieron jugando y se batieron el cobre junto a sus compañeros, esto es Rugby.

Acabados los partidos, Tercer tiempo en nuestra flamante carpa estratégicamente bien situada y vuelta a la residencia para descansar (que para ellos significa seguir jugando) y guardar fuerzas para el último y definitivo envite del domingo.

Ese segundo día siguió como acabó el sábado: 17 niños pasándolo en grande, jugando, placando, fintando… Se me vienen a la cabeza las galopeadas al banderín de Tomas Rufo, las incursiones haciendo estragos en la defensa rival de Beltrán González -Velasco, Nico Sanchez y Jaime Rodríguez, los placajes imposibles de Carlitos Cuevas y Gonzalo Borbolla, los rucks y contrarucks de Dani Reyes y Nacho García, las fintas y caracoleos sorteando rivales de Miguel Ángel Gomez y Borja Padura, el pundonor en defensa de Alejandro Jiménez e Hilario Macchia, las carreras de Luis Mozo e Ignacio García, los ataques de Alberto Carmona y Nico Barbancho, ese ensayo final de Pelayo Gomez… aunque echamos de menos a todos los que se quedaron en Sevilla, nos faltaban: Álvaro Parra, Antonio Javier Sánchez, Luis Albalá, Rafa Navarro, Pablo Barragán, Álvaro Iglesias, Carlo Buffa, Pablo Pío, Mario Nevado, Pablo García, Curro Muñiz…

Celebramos con una copa y medallas el buen fin de semana que nos había dado el rugby y los amigos. Hubo partidos ganados y perdidos pero por encima de todo muchísima diversión y ganas de pasarlo bien con un balón oval de por medio.

Como es el final de la temporada no quiero dejar de agradecer muchas cosas: a los padres por traer miércoles y viernes, una semana tras otra a sus hijos y por implicarse con el equipo técnico, los delegados y con el club, vosotros y vuestros hijos sois el futuro del Ciencias. Habéis ido aportando cada día más y habéis consolidado un grupo realmente maravilloso que no dudo que mejorará cada año que pase.

A los increíbles delegados Carlos Cuevas y Tino Gomez (y refuerzos como Alfonso Carmona en Valladolid), ¡¡que hartón de currar se pegan!!, se arreglan problemas, se ultiman detalles y pormenores, de verdad, una tarea titánica e imprescindible que no siempre se ve y/o se reconoce.

A la directiva del Club y a las personas lo representa no sólo por dejarnos llevar esa gloriosa C en el pecho, también por el diálogo y comprensión que han tenido durante la temporada en general y en ciertos momentos en particular.

A la dirección deportiva, Alberto y David, por confiar en nosotros y ofrecernos constantemente ayuda y medios. Gracias, el club crece con vosotros.

A los entrenadores Adrián Reyes como principal y Álvaro Parra como entrenador ayudante, habéis hecho un grandísimo trabajo con los jabatos, algunos de los frutos los hemos recogido en Valladolid (hemos visto rucks con aperturas de balón que nos han hecho casi llegar a la lagrimita pensando: ¡por fin!)

Y por supuesto: ¡¡a nuestros jabatos!! En cada entrenamiento y cada partido forjan el futuro del Ciencias, nuestro club. Hasta el año que viene ¡¡¡Ciencias, Ciencias, Ciencias!!!

Nacho García Alonso. Orgulloso co-entrenador del equipo sub 8 y más orgulloso todavía padre de uno de sus jugadores.