CARTA a «El PICHI» de un AMIGO. D.E.P.

00 El Pichi
Conozco al Pichi, y digo conozco, porque para mí aún está con nosotros, desde la infancia. Nos criamos en el mismo barrio, Heliópolis, y si tuviera que hacer una semblanza de su persona este recuadro sería insuficiente para dicho cometido.
El Pichi es ante todo «El Pichi». Extrovertido, cariñoso en grado superlativo, amigo entrañable, «El Sonrisas» como le llama mi madre. Los que le conoceis seguro que participais de este adjetivo. El Pichi siempre está alegre, siempre con la sonrisa en la boca. Te lo encuentras y el saludo es; ¿como estás chico? ¿hola chica?.
Podría evcocar cientos de anécdotas, desde la época del Bar Avelino, centro de reunión de los heliopolitanos en nuestros años de juventud y tiesura económica, donde cada cual se buscaba la vida para poderse beber una rubia con espumita en el «Vili» como llamábamos al «Avelino».
El Pichi solía dar clases particulares en su etapa estudiantil y universitaria. Durante algún tiempo lo recuerdo dando clases de mates a un hermano mío. Acudía por las tardes desde su casa de la calle Ifni a la mía, que estaba en frente al mercado de abastos. Llegaba a casa y de esta guisa saludaba a mi madre ¿como estás chica?. Ese es el Pichi. Si en un momento de su magisterio mi hermano metía la gamba, El Pichi le decía de todo menos bonito, los gritos se oían desde la calle. Mi madre se desternillaba cuando escuchaba aquella voz de flautín agudo.
Jugamos muchos años juntos en  nuestro Ciencias, en ese Chapina de suelo resquebrajado y seco cuando no llovía, y fangoso y ciénago cuando arreciaba. Años setenta, vivía todavía «El Caudillo», equipo de militancia multidisciplinar (Joven Guardia Roja, PT, anarcos,socialístas; PC; Y dos o tres del Aguila de San Joaquín). Pero en ese variopinto y surrealísta grupo, el compañerismo y la unión sobresalía por encima de todo. Lo mismo se cantaba la Internacional que Montañas Nevadas. El Pichi formaba parte de ese grupo donde el nombre no existía, cada cual tenía su tilde El Porculín, El Noly, Curro, Jarita, Potolo, Salva, Pequeño,El perico, El Epi, y atentos a la tres cuartos, El Jigo, El NiKi, El Bujero, El Yeyo, El Yeyito, El Enconao, El Pichi, El Chapi, y El Enano, nuestro patrón del barco, si de alguno no me acuerdo pido disculpas. Ese Pichi, ala veloz y kamikaze, con su enjuto y canijo cuerpo no era ello óbice para placar tirándose a los pies del contrario fuera quien fuera. Aquello le costó más de un disgusto, y en ocasiones salía del campo viendo estrellitas y angelitos como en las viñetas del TBO. Pero así es el Pichi.
Años después emigró desde su Heliópolis natal a su segundo barrio, Los Remedios, donde conocíó a una maravillosa persona, Isabel, y con la cual tuvo a sus tres hijos. Cambió El Avelino por el medio litro, El Santa, con su Basilio y su Pedro, templo de la jarrita de rubia con espumita. Al Pichi le gusta una jarrita más que al Bilbao una Copa del Generalísimo. El Santa es su segunda casa, su Santa Santorum. El Templo de reunión de sus colegas de Los Remedios y del Ciencias. Incondicional de sus colegas, El Bujero, Valpuesta, Los Quincoces, Venancio, Arenas, Laguillo etc.. El Pichi y su jarrita, sin tapas, que eso le quita el gustito.
Imborrables recuerdos de aquellas Junta Directivas celebradas en el despacho de Antonio, donde el Pichi, al cual no me costó mucho trabajo convencerlo para que se hiciera cargo de la vocalía de viajes del Club, cargo sencillito como el quería, acude semanalmente a El Monte para organizar nuestros desplazamientos.
No puedo pasar por alto, aquella gira que nos regalaron a Inglaterra, donde directivos, jugadores, nuestras guapas conciencias y compañeras disfrutamos de una semana inolvidable. Ese Pichi con su enemigo el traje, sí ,por que para El Pichi  un  traje no es algo que le levante la libido, pero había que dar imagen corporativa. Pero estaba tela de guapo. Cuando levanto la vista de la mesa del despacho contemplo y me emociono viendo esa foto en el estadio de Twickenham con nuestros trajes gris marengo y recuerdo cierto día caminando por el Condado de Surrey, lugar de nuestra concentración, y en unión de nuestras consortes, no se le ocurre otra cosa que preguntar a un giri por un lugar, respuesta del giri, «I am Sorry», contestación del Pichi «sorry tu puta madre». Ese es mi Pichi, correcto, directo y preciso.
Podría seguir narrando episodios y anécdotas hasta decir basta, pero uno que es de lágrima fácil le cuesta seguir tecleando. Cincuenta años son muchos para recordar, buenos y malos momentos, me quedo con los buenos. Churra no te has ido de Heliópolis, del Claret, de la PreU, de tu Facltad de Ciencias, de Los Remedios, del Ciencias, de Mazagón, del Santa, del Puerto. Aquí está tu Chapi, tu Paco, tu Isabel, tu Toño y tu Pablo, que junto con un montón de amigos seguimos queriendote. Nos vemos en El Santa dentro de un rato.
El EPi