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HOUSTON, WE HAVE A PROBLEM !

He tenido que templar, con un cerillo maltrecho de Fosforera Española, la punta de mi Bic Naranja, para poder desatascar la tinta seca, que, tras más de un año de ausencia, me impedía realizar el procedente, y circular garabato. Afortunadamente, lo he conseguido sin mancharme, y aquí estoy. Quiero dirigir mis primeras palabras, a mis escasos, pero fieles lectores; sobran dedos de una mano, con un desprendido, y sincero deseo de salud, y protección, en esta ansiada, y no sé si confiada vuelta. Este anhelo, lo hago solidario tanto a los primeros, como a aquellos insurrectos al escribano, que, al encontrarse de sopetón con este artículo, seguro se les han puesto los pelos como escarpias, y me organizarán el oportuno comité de bienvenida, en sus incandescentes, y pirofosfóricos chats. Espero que, aprovechando el mes del Rosario en el que estamos inmersos, tengan más que nunca piedad de mí, y dejen que vea la luz esta crónica.
Tengo tantas cosas que plantear, sobre el inicio de temporada de nuestros Sub 18, que no sé por dónde empezar. Pero, intentaré ser lo más ordenado posible, con el fin de sacar las conclusiones oportunas, precedidas de ambos signos, pretendiendo que siempre sumen, pero nunca resten. Y, el que no lo entienda así, y sea tan retorcido, en buscar el sentido peyorativo a la crítica, y la oscura, y recalcitrante intencionalidad del autor, tendrá que solicitar el alta de hermano, en el exquisito comité del desprestigio:“…y este quién se cree, y que coño sabe” que, a estas alturas, y con tanto miembro en sus filas, seguro ya empieza a tener problemas de espacio, para organizar la cofradía. En fin, acelero a fondo, pues el semáforo rojo de la F1 se ha apagado. A los aficionados que nos desplazamos el pasado 20 de febrero a la UPO, para disfrutar del complicado inicio de temporada 20/21, del campeonato andaluz Sub 18, no nos sorprendió el devenir del primer encuentro de liga, del pasado 2 de octubre. La temporada, comenzó con idéntico juego, e idéntico adversario, a como ha comenzado esta 21/22. La única diferencia fue el sentido de la victoria; que honestamente, y después de lo visto, a mí no me interesó.
Tras la desconcertante derrota del CAR, se planteaba a siete días vista, el previsible, y siempre complicado, enfrentamiento contra CD Rugby Mairena. Finalmente, con el merecido, y trabajado desenlace, a favor de los Científicos.
Pero, analicemos detenidamente los dos partidos, en sus líneas generales. Según tengo entendido; y si no es así, que los expertos me corrijan, los pilares del rugby, se sustentan sobre dos conceptos muy básicos; la evasión y la conquista. Algo tan “sencillo”, como ganar un metro, parece que no se supo ejecutar. Bien por error en la toma de decisiones; impropias de jugadores de reputada experiencia, bien por falta de lectura, y análisis, de momentos puntuales del chance. Y, esto es lo que ocurrió contra el CAR.
El rugby, son detalles, decisiones, inteligencia, grupo, y orden. Y me da la impresión, por lo visto en el césped, que el pasado sábado 2 de octubre, cada uno libró su propia guerra, como quiso, sin sentido, y lo peor, sin aprender, después de tantos años de rugby en las espaldas.
Ni la evasión, ni la conquista, ni el grupo, apareció en San Jerónimo. Un juego nulo en ataque, inexistente por parte de la delantera; que, si bien nunca se organizó, tampoco le ofrecieron el balón. Ni tampoco, por parte de la línea de tres cuartos, que si bien, ejecutaba sin errores las transiciones, nunca conquistó, ni supo evadirse de un contrario muy ordenado, y firme en su campo. Me cuesta trabajo reconocerlo, pero hay que ser honestos, y afirmar, que los científicos no jugaron a nada.
El resultado, un juego muy triste, aburrido, sin intención, sin peligro, muy previsible, sin provocar el desorden en el contrario, que casi siempre se practicó en campo científico, y que en la segunda parte fue tan asfixiante, dentro de nuestra línea de 22 por parte del CAR, que mereció por esfuerzo, e intensidad, algún galardón más a los puntos.
Pero, no todo fueron malas noticias. No seamos tremendistas. A pesar del juego tan colegial; a estas alturas, el arlequinado rival por más que lo intentó, sólo supo desbancar a los azules, en una única ocasión. No hubo K.O. ¿Cuál es la lectura? Pues sencillamente, que la actitud no faltó, pero sí la aptitud. Esta segunda capacidad, fue desbancada por una testosterona que, en lugar de alinearse con la mente en el ataque, se convirtió en nuestro peor enemigo, por falta de temple, y análisis. Aunque, sí sirvió, para detener al oponente, y que no nos hiciera un Charlestón.
¿Pero, qué ha pasado desde las exitosas, y laureadas temporadas ….17/18, 18/19?. ¿Por qué, ese bajo rendimiento, y esa dificultad, en la resolución de los encuentros, si son prácticamente los mismos jugadores?
Bajo mi modesto punto de vista, el rugby de estos chicos lleva bastante tiempo oxidado, no hay apenas evolución, está obstruido, y parece que es bastante complicado eliminar la escoria del eje principal, pues, excelentes profesionales lo han intentado, y aunque por momentos, parecía que los rodamientos ofrecían el rendimiento buscado, todo ha quedado en un despavorido espejismo. Y, por qué digo despavorido, pues porque creo que ese aguerrido moho, ha penetrado tan profundamente en ellos, que ha llegado a interferir, hasta en los conceptos más básicos del rugby. Y, esta delicada situación, ya precisa de un tratamiento de urgencia.
En definitiva, creo que existe una falta de madurez deportiva, que no es irreversible, pero, que evoca a un tiempo en el que se debió de entrenar, y que lleva sin entrenarse, años. A estas alturas, hasta el último, y mínimo detalle cuenta. En Sub 18, todos los escenarios del encuentro, deben ser contemplados con antelación, para que sean previsibles. Y, consecuentemente, en la cancha, se tomen las decisiones pactadas de antemano en el vestuario, sin dubitación. Con estos premeditados escenarios, los jugadores evitarán enfrentarse a sus nóveles inseguridades, que los llevarán inevitablemente al fracaso, por su falta de experiencia.
Tras la merecida derrota, frente a los Amigos, el dúo González-Ortega, tenía encima de la mesa una papeleta complicada que resolver, con sólo dos entrenamientos. Felizmente, parece que dieron con la tecla exacta. Éxito, que no resulta ser sorprendente de alcanzar, en tan breve espacio de tiempo, puesto que sólo había que deshollinar conceptos, y hacer florecer la aptitud del grupo, que de por sí, la tiene. El Match ante Mairena, se antojaba muy previsible. El quince aljarafeño plantó cara, y con solvencia, supieron aprovechar dos errores, para alcanzar la línea de ensayo. En definitiva, sus 10 puntos fueron más demérito nuestro, que mérito por su rugby interpretado en la Cartuja.
En cuanto a los científicos; y en positivo, la línea de tres cuartos estuvo mejor, y esta vez sí conquistó, logrando por las alas, el ansiado premio del Try. A este punto, se suman las decisiones tomadas, tras los golpes a favor, que en esta ocasión; y bajo mi criterio, si fueron las acertadas.
Aún con el éxito de las tres marcas, los entrenadores, tienen bastante trabajo en la instrucción de los chicos, con el fin de responder con solvencia, a la presión del oponente en el ataque. Y, dar alternativas a nuestros jugadores, frente a situaciones de estrés, y asfixia, que sobre las posiciones claves; donde siempre se ha cocinado el rugby científico, el contrario ejerce.
La delantera, mejor. Pero, se les debe de exigir muchísimo más. Aunque, estuvo bien ordenada en defensa, se espera infinitamente más de unos “gordos”, que tienen que ser por capacidad, y tablas, el frente de referencia de toda la competición andaluza.
Siendo más meticuloso con el ocho, el maul lo ejecutaron de libro en su inicio, pero se deshizo; por una u otra causa, imposibilitando su final esperado. Por el contrario, hubo una notable falta de orden en ataque, que privó al espectador de las temidas percusiones grupales, sobre la defensa del oponente. Cuando se ejecutaron, se ejecutaron mal, pues estaban mal organizadas, y fueron individualistas, sin respaldo ni continuidad, lo que supuso la falta de éxito en el empeño, y el origen de situaciones de riesgo, que ponían en peligro el ataque científico.
En defensa, y analizando la estrategia del contrario, cuyo rugby se centró básicamente en el ataque estático, de su delantera, creo, bajo mi modesto punto de vista, que se debieron intentar las acciones de recuperación del oval, pues estos ejercicios pro-defensivos, tras la lectura del rugby de ataque del contrario, no suponía un riesgo inminente en nuestra defensa, por una falta de espacios sin oposición. Más, cuando al final del chance, se intentó, se ejecutó perfectamente, y se obtuvo el éxito perseguido. En definitiva, un buen trabajo semanal, serio, y bien estructurado, que ha dado sus frutos, con la mejora sustancial de la práctica del rugby. Enhorabuena, a todos, y a seguir en esta línea de formación. Y, ahora os preguntaréis; si este tío ya ha acabado, ¿el titular de la crónica?, ¿a qué viene, eso de Houston?. ¡Qué tío más ridículo!. Pues, templad vuestros ánimos amigos lectores, y no seáis tan impacientes, que la frase titular, nos viene como anillo al dedo. Os explico.
Mirad, el 13 de abril de 1970, el astronauta Jack Swigert tripulante del Apolo 13, a las 21:08h, después de observar una luz de advertencia, a la que acompañaba un estallido, envió a la central de control de Houston, el siguiente mensaje, que fue confirmado acto seguido, por su compañero Jim Lovell. El mensaje no era otro, que la popular pero errónea frase:
– “Houston, we have a problem!”.
Realmente, esto no fue así. Efectivamente, Jack Swigert transmitió el mensaje, pero precisamente, no era tal como se ha hecho popular hasta nuestros días. En realidad, la frase gramaticalmente emitida, fue la siguiente:
– “Ok, Houston, we´ve had a problem here!”
Lo que significaba, que fueron ellos mismos, los que advirtieron a Houston de que ya habían resuelto el trascendental problema. Evitando con ello, trasladar la complicada situación, a los que estaban controlando los sistemas desde la Tierra. Hecho, catalogado por el sorprendido espectador, como heroico, y que daba muestra, de una irreprochable actitud, y una preciada aptitud, de estos dos históricos personajes.
Pues bien, durante el encuentro contra Mairena, y por dos ocasiones, se pudo observar la luz de advertencia, con estallido, en el cuadro de control del equipo, que podía; de no haber sido anulada por ellos mismos, dado origen a una situación irreversible. Pero, estos desafortunados escenarios, fueron solventados, con la paciencia, madurez, y el sentido, que se exige de ellos, para estos momentos. Es decir, nuestros jugadores, por fin, supieron sobreponer su aptitud, a la testosterona, sin contagiarse del juego del rival, y lo más importante, sin perder la actitud. Y esto, es exclusivamente fruto del reconocimiento positivo de sus propios errores.
En definitiva, han tenido la valentía de Jack Swigert, y Jim Lovell, y han sabido transmitir con acierto a sus entrenadores, el siguiente, y esperanzador mensaje de:
– ¡Ok, Alex y Miguel, we´ve had a problem here!
¡¡¡CIENCIAS, CIENCIAS, CIENCIAS!!!
Paco Alfonso

 


 

SEGUNDO TEST “CARTUJANO”

Mairena bajó desde la cornisa del Aljarafe hasta Cartuja con muchas ganas Nuestro rival de la segunda jornada de liga, quería ponernos las cosas difíciles en nuestro renacido feudo, tan sólo una semana después de nuestra primera derrota de liga.

Desde el pitido inicial empezaron los visitantes con gran ímpetu y nervio, que dejó como resultado un prematuro ensayo (min 3) y dejando a nuestro quince un poco desconcertado. El equipo científico empezó a reaccionar y consiguió desarrollar su juego en campo Mairenense. Nuestro equipo dominaba las fases estáticas y  empezaba a hilvanar buenas jugadas a la mano en juego abierto pero con más fuerza que acierto.

El equipo rival se defendía agresivamente. En los rucks rozaban y, en ocasiones, invadían el fuera de juego. Las jugadas se interrumpían y la grada y banquillos increpaban demasiado al árbitro, que hizo una sutil y efectiva amenaza al colectivo presente. Estos antecedentes, desembocaron en la expulsión temporal de un pilar visitante.

Nuestro equipo, aprovechando la superioridad, se serenó un poco y empezó a jugar con más seguridad y confianza. Superiores en melé y touches, la línea de tres cuartos empezó a recibir balones y amenazar la línea de marca visitante. Edmundo, con galopadas imparables por la banda (a lo Jonah Lomu), ensayaba por dos veces (min 23 y 35).

La segunda parte arrancó con la confianza del marcador para nosotros y los dos  equipos luchaban para llevarse el “gato al agua”. El partido se puso  muy igualado a fuerzas y juego, y el coraje de los Maireneros les llevó a ensayar (min. 47) en una jugada de delantera muy bien trabajada.

El empate a puntos puso las espadas en todo lo alto y los equipos jugaron un partido duro y serio en los minutos finales Los delanteros, liderados por su capitán César, derrocharon fuerza y garra tanto en las fases dinámicas de delantera como en defensa. Muñiz (min. 55) ensaya para dar la victoria del partido en jugada de línea de 3 ⁄ 4 a saque rápido de “Carra” y salto de Camarero.

Merecida victoria de los cachorros científicos (15-10) por su constancia, trabajo y seriedad.

Presencia concurrida de incansable afición en la temporada del regreso al “Rugby Cartujano”.

Juan Muñiz

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