Sub 14A. Así no

Sub 14A. Así no

Llevamos toda la temporada esperando los partidos de la segunda fase de la liga de sub 14 para ver a nuestros jugadores enfrentarse con rivales de empaque. Este final de liga pretendía ser un examen final para demostrar nuestro nivel competitivo, enseñar los conocimientos, la técnica impregnada en nuestros chavales en el desarrollo de la temporada y exhibir un rugby de técnica y actitud.
El regusto de la participación de nuestros jugadores en el Campeonato de España de Selecciones Territoriales, con un importante segundo puesto, donde el Ciencias aportaba el mayor número de jugadores nos concedía una estéril esperanza en que el equipo ganaría en confianza y seguridad en sí mismos. Pero lo que los jugadores derrocharon fue confianza en ganar el partido sin jugarlo y seguridad en que por ser el Ciencias sumábamos un “Bonus Cientificus”.
Pero el rugby es otra cosa. En un partido de rugby la camiseta no se luce, se defiende.
El equipo viajó mermado de algunas bajas y con corto (cuantitativamente hablando) banquillo. Ya en los calentamientos empezó ganando el ESTRECHO ya que el nivel de concentración era parecido al que tendrán Nuestros Seniors el dia 5 contra los vascos de Getxo.
Para los Locales este partido era algo muy importante. Se enfrentaban a un campeón de grupo y a los numerosos compañeros del Ciencias de la Andaluza a los que querían demostrar que su valor no era precisamente “estrecho”.
No comenzó el partido como todos esperábamos ya que el Equipo Local presentó cara en los primeros compases del partido. El XV científico tenía más superioridad física y, una vez metidos en el partido, y a trompicones, ensayaron por dos veces transformando a palos. El equipo Azul empezó a creerse que este partido estaba ganado a la vez que los rivales pensaban que podría ser, pero… no sin sufrimiento.
Nuestra confianza empezó a hacer estragos en la forma de mover el balón en la línea y en los placajes en defensa. La persistencia del equipo local y nuestra desconcentración tuvo como premio un ensayo bajo palos para nuestro rival. En un agónico esfuerzo final el Ciencias ensaya y la transformación, de drop, no pasa por los tres palos. El marcador exponía un 7-19 al final del primer tiempo.
En la charla del descanso se observaba un Estrecho motivado y esperanzado y a un equipo visitante recibiendo más bien reprimendas del “Mister” que instrucciones tácticas.
El equipo visitante salió al campo con la premisa de hacernos sufrir la victoria y desarrollando un juego ágil a la mano, con apoyos en continuidad y placando como si fuera el último partido de la liga. Nuestro equipo sólo era superior en fases estáticas, las dinámicas eran gaditanas. El marcador del segundo tiempo lo inaugura el Ciencias que ensaya con transformación. El equipo Azul, desaparece del partido, en la banda se pregunta la hora con nerviosismo y el árbitro se polariza hacia el equipo gaditano por la presión verbal de un Científico del banquillo. El equipo del estrecho se arma de valor y furia y aprovechando nuestro despiste ensaya tres veces antes de escuchar el pitido final y, gracias a un fallo de una de las transformaciones a palos, el tanteo quedó igualado, si, si, empate. 26 a 26.
Este resultado complica la victoria final ya que después del parón de “Feria de mayo” nos enfrentamos a un rival directo que vendrá a la UPO para intentar repetir su última gesta deportiva en nuestra casa.
Nuestros jugadores han alcanzado un buen nivel técnico y una coordinación como grupo importante, pero ese potencial hay que optimizarlo con concentración, disciplina y actitud. En este partido ha fallado la capacidad de remontar, de reaccionar, de esforzarse dejándose la piel, de indignarse cuando el equipo contrario pisa tu 22 y de cabrearse cuando te ensayan.
El mejor no es el que siempre gana sino el que siempre es capaz de remontar.

Juan Muñiz

Fotografía: Antonio Navarro