Sub 16. Campeonato de España

Sub 16. Campeonato de España

SUB 16 – RENDIMIENTO

Los Sub16 científicos dirigidos por Juan González, Paco González, Carlos Benito, y Coriano, han conseguido en la tarde del domingo 12 de Mayo de 2019 la quinta plaza del Campeonato de España de Clubes. Una posición que aunque mejora la conseguida el pasado año 2018, podría haber convencido aún más a una parroquia científica, que creyó que sus infantiles, tenían que haberse encalomado mas cerca del podio. Escuché a mi padre infinidad de veces a lo largo de mi vida, y hasta su despedida, que era de bien nacido ser agradecido. Por este motivo, y honrando su ejemplar sabiduría, no quiero avanzar ni un renglón más de esta última crónica de la temporada, sin dar inicio a la misma, con el turno de agradecimientos. Pues si lo hago al final del escrito, se diluirá con el texto, y no ocupará el protagonismo que se merece.

Estos reconocimientos son propios, de obligado cumplimiento, y responden a una percepción personal, colmada de sensibilidad. Lo escribo tal cual lo siento. Si alguien tras leer estas palabras, no es capaz de llegar al fondo de las mismas, y me tacha de sensible o pelota, que sepa que puede ahorrarse el comentario, pues ni acierta, ni me ofende. Me remango las mangas, y directo al tajo.

En primer lugar, quisiera poner de manifiesto, mi total respeto, admiración, y agradecimiento, a un cuerpo técnico, cuyo trabajo con nuestros hijos, ha quedado reflejado desde el punto de vista tangible, con el renovado título de liga, y el quinto puesto del campeonato de España. Pero, me engañaría a mi mismo, y no sería respetuoso con ellos, si me limitara exclusivamente a elogiar el logro de los dos metales, que a la postre y personalmente, se me antoja anecdótico, y decorativo del cabecero de una cama infantil. Sin embargo, quiero dar un paso más. La labor altruista, desinteresada, y llena de pasión, que han desarrollado nuestros entrenadores para con nuestros hijos, es una alegoría continua a un valor tan denostado en la sociedad actual, como es la generosidad. Su trabajo ordenado, correcto, planificado, y lleno de sentido, cuya punta aparecía cada tarde en la UPO, responde con total seguridad, a un modelo de esfuerzo, y dedicación personal, causante muy probablemente de algún que otro desencuentro familiar. Por lo tanto, este ofrecimiento gratuito, debe ser reconocido, expuesto, y elogiado. Y mirad, si hemos sido afortunados con ellos, que aunque personalmente sigan cosechando toda la gloria del rugby a nivel nacional, e internacional, han aceptado, y reitero el adverbio, generosamente, poner en sus manos nuestra más preciada joya, que no es otra, que la de nuestros hijos, sin otro premio, que la expectación por observar que su idea cada semana tenía sentido. Y, no solo formándolos como jugadores de rugby, dentro de un proyecto objetivo, serio, y de futuro, sino formándolos en otros valores, ya tratados en multitud de ocasiones, y que ahora no vienen al caso. Por esta razón, y por otras que seguro se quedan en el tintero; infinitas gracias. Yo, por el contrario, solo puedo ofreceros mí pobre, y desbocado reconocimiento plasmado en estas líneas, a la par que presentaros mi total admiración, ante tal sabiduría humana, y deportiva. Ha sido un verdadero placer, tratar con caballeros.

Toca el turno de Begoña, Paco Bocanegra, Edmundo, y por compartir alcoba y colchón, de Blanca, Eva, y Ángel. Los por siempre criticados, y negligentes delegados. Querida Begoña, sirva este párrafo para agradecerte de corazón todo el esfuerzo, que tú, y por extensión Ángel, habéis realizado para con nuestros hijos. Tu trabajo constante, serio, correcto, excelente, me atrevería a catalogarlo incluso de modélico, ha creado un precedente en el club, de cómo hay que gestionar una delegación. Para tirar pa`lante de este Vehiculo Longo, que no carro, hay que tener personalidad, y carácter, y tú lo has impuesto, con independencia del sentido fácil de la gestión. Evidentemente, esto no es moco de pavo, y consecuentemente no gusta a todo el mundo, al igual que un bombón tampoco es de gusto Universal. Pero el fin, es más importante que el resultado fácil, cómodo, y puntual. Por tanto, el balance final ha sido bajo mi punto de vista, todo un éxito. Enhorabuena, y te presento mi franca gratitud.

Apreciados Paco y Edmundo, cuantos madrugones, cuantos km de campos pintados, cuantos cientos de bolsas de terceros tiempos, etc. Y además, una casa, una familia, un trabajo, y unos amigos. A ver si de una vez por todas, visitamos al Manijero, que entre una cosa y otra, no hay manera. Infinitas gracias, por vuestra siempre eterna sonrisa. Y a Blanca y a Eva, cómplices del delito de silencio, y encubrimiento. Por ser testigo de la inclusión en vuestras vidas de este parásito maravilloso, difícilmente medicable, que se queda para siempre, catalogado como rugby. No os queda otra, que aceptar la pena impuesta. Es un placer contar con vosotras, siempre dispuestas a lo que haga falta.

Por último, quisiera finalizar este apartado de gratitud, y abrazo, dedicándole un reglón a mi estimable amigo el Lorazepan de 1mg, que junto con el Bisoprolol, han establecido una pareja tan estable, y sin discusiones, que no ha hecho falta tirar de la Nitroglicerina.

Y ahora, tras este lagrimeo sincero, y obligado, vamos a contar la historia del Ciencias, y su vinculación estrechísima con el día de la marmota. Veréis como no se trata de ningún disparate. La Marmota Flaviventris, es un roedor de la familia Sciuridae, que habita en las frías montañas del Canadá, y Estados Unidos. Estos curiosos herbívoros, hibernan durante el invierno unos 7 u 8 meses. Existe la curiosa tradición, de despertar a la marmota, y sacarla de su madriguera un día de Febrero, para observar su comportamiento frente a tan molesto acto. ¡Con el placer que se gasta la Marmota, en su séptimo sueño!. Según la tradición, si la marmota al salir de su madriguera no ve su sombra, dará por finalizada su hibernación, lo cual significa que el invierno terminará pronto. Si por el contrario, la marmota observa su sombra, y vuelve de nuevo a la madriguera a hibernar, significa que aún el invierno no ha finalizado.

Los resultados de los encuentros disputados por nuestro Sub 16A, tuvieron estos resultados: Sábado día 11; Ciencias 0 – Alcobendas 38, y Les Abelles 12 – Ciencias 10. Domingo día 12; Ciencias 36 – Univ. Vigo 0, y Ciencias 39 – El Salvador 7. Cómputo global; 5o de España Si bien es cierto que Alcobendas, a la postre campeón, y San Cugat plata, se encuentran en un escalón por encima de nuestros infantiles, practicando un rugby donde prevalece la ganadora continuidad, más que el aspecto táctico del juego. También es cierto, que a nuestros chicos no se les debería de haber escapado el bronce contra RC Valencia, o Les Abelles. Y no me tildéis de iluso tras esta afirmación, pues todos fuimos testigos del fatal desenlace, ante unas abejas que nos polinizaron a costa de nuestros errores. Pero, la relación de acontecimientos, fueron los siguientes.

A nuestro equipo lo despertaron el 11 de Mayo, y tras bostezar, y sacar la cabeza de la madriguera, se contagió del síndrome del día de la Marmota, ese que al ver su sombra reflejada en el césped decidió jugar, pero no competir. Como si el examen pudiera esperar. El examinador de procedencia madrileña, al observar el conflicto, indicó que solo nos aguantaba 12 minutos, y tras este paréntesis, bien gestionado por el alumno, comenzó el bombardeo de preguntas, y los continuos fallos del escolar, que desesperado, y sin reconocer el episodio, se volvió a los Maristas a hibernar, aunque fuera tan sólo por un día más. Veréis, hay estudiantes superinteligentes con mediocres expedientes, y estudiantes resultones que por constancia, y esfuerzo, finalizan con expedientes muy meritorios. Los padres de los primeros, soportan las quejas, y demandas de los tutores, y les encoraja que sus hijos no lleguen donde deberían, u obtengan un 5 raspado pues le dedican al estudio, exclusivamente el día anterior al examen. Por el contrario, los padres de los segundos, agradecen los elogios de los profesores, y quedan contentos con sus vástagos, pues no se les puede pedir más, y aún así, su rendimiento suele ser de notable. Pues bien, el sábado pasó esto. Los 22 adelantados bajo mi humilde punto de vista pudieron competir, aun a sabiendas de que Alcobendas es superior al Ciencias, pero Les Abelles no lo fue. Y, tras un arranque muy acertado, de un muy buen juego a la mano, sello de nuestro club, que presumía un despertar definitivo de la marmota, llegó de nuevo el reflejo de la sombra, y la descomposición e incertidumbre, a no saber gestionar la presión de un marcador corto, pero en contra. Y de nuevo, la marmota se dio la vuelta hacia la puerta de su madriguera, y se marchó a los Maristas a hibernar.

A la entrega de las clasificaciones del primer día, nosotros los padres, tuvimos que soportar la ausente imagen de una marmota, que aún a sabiendas de que el invierno había acabado, decidieron por falta de experiencia, e interpretación de los chances en contra, hibernar. En definitiva, nada que nos sorprenda tras tantos años viendo repetir idéntico panorama en este campeonato, categoría sí, categoría también.

Y amaneció el domingo, y se volvió a despertar a la marmota. Tras un desperezo titubeante, esta vez parece que no vislumbró su sombra, y decidió no hibernar. Con un despertar valiente se dispuso a competir. Pero, se dieron cuenta tarde, que estaban fuera del tiempo reglamentario, y que el examen había que haberlo prepararlo con bastante antelación, y dedicación, justo el día anterior. Y, no ahora con las prisas típicas del “corre que me cago”. Se pasó por encima a Univ. de Vigo, y en la disputa por el 5o y 6o puesto, se ganó cómodamente a un Salvador, que desde inicio del campeonato mostró su flaqueza técnica. Y entonces, sonó la sirena del recreo, y se acabó.

Intentemos hacer el balance, haciendo un esfuerzo, y ejercicio de autocrítica constructiva. Y quién no quiera entenderlo así, y vea maldad, o algún trasfondo macabro; que de todo hay en la vida, por favor, que se dedique a sacar de paseo a la marmota, en lugar de seguir perdiendo el tiempo leyendo estas pamplinas. Hay cientos, quizás miles de variables a entrenar en este apasionante deporte. Hay valores, estrategias, y modelos, que son frecuentemente aplicados a los equipos. De todas estas incógnitas, y propuestas, me consta que nuestro cuerpo técnico es valedor de la más excelsa sabiduría, y respuesta. Y así, lo han aplicado magistralmente a nuestros hijos, semana tras semana. Pero, hay dos aspectos que no es posible ejercitar semanalmente, y que no es responsabilidad de nuestros entrenadores. Todo lo contrario, debe ser nuestra obligación, y compromiso, formarlos en estas conductas. Os doy la solución, al enigma planteado; en la falta de competitividad, y de madurez, está la respuesta del quinto puesto del campeonato.

En la crónica del pasado torneo Melé de la categoría Sub 12, dejé escrito el siguiente párrafo: “……….quisiera expresar mi deseo, sobre el obligado cumplimiento a la participación en este torneo, de todas y cada una de las categorías del club. Me rompo la camisa, y admitiré, y soportaré la crítica que sea necesaria, si es de recibo, y sirve para lograr el objetivo. Pero, es incomprensible, la nula participación de algunos de nuestros equipos, al insisto, torneo de los torneos. El tren se escapa para nuestros hijos, cada vez que nos ausentamos de la estación, y no hay segundas paradas. Un año sin participar, es una experiencia perdida. Flaco favor les hemos hecho dejándolos en Sevilla. ¿No hubiéramos nosotros sus padres, recibido de ellos un mayor premio; su felicidad, que hubiera compensado con creces el esfuerzo realizado al enviarlos?.”

La competitividad, el grado de frustración, y la experiencia que les ofrecía el torneo Melé de 2018, nos hubiera aportado un necesario “feedback” sobre el nivel de nuestro rugby, y hubiera sido un primer test para afrontar con otra práctica este campeonato de España. Su ausencia, y la nula participación durante todo el año, en otros enfrentamientos más allá de Despeñaperros, han provocado un miedo escénico a lo desconocido, y una falta de experiencia, y consecuentemente de madurez, ante escenarios de alto nivel deportivo. Nuestros infantiles, no están acostumbrados a ir perdiendo en los chances, y consecuentemente, no saben gestionar estas difíciles situaciones. Situaciones, que irremediablemente intentan resolver, practicando frustradamente unas batallas alocadas, y particulares, que en este deporte no llevan a la victoria. Esta falta de experiencia, ante conflictos de “complicada” solución, son para ellos novedosos, pero son reales. Y, como les falta rutina en este tipo de realidades, y no son capaces de actuar reinventándose ordenadamente, finalmente lo pagan volviendo a hibernar, como lo hace la marmota. La concentración, y pericia de nuestros chicos en estos contextos, frente a los ejemplos modélicos de Alcobendas, San Cugat, CR Valencia, Les Abelles, CAU, Liceo, Industriales, en fin los de siempre, deja a los nuestros en una segunda división, cada vez más ombligista, que no conduce más que a una euforia engañosa de sábado o domingo, que definitivamente, no les aporta nada. Todo lo contrario, les crea una visión tramposa de la realidad del rugby, que nosotros los padres, hemos tenido la obligación de advertirles con anterioridad. Y me duele más que a nadie de vosotros reconocerlo, pero este reconocimiento, sin mirar para otro lado, es la única forma de afrontar de una vez por todas, una realidad que se repite año tras año. Y repito; esta falta de madurez, y competitividad no es responsabilidad de los entrenadores, es responsabilidad especialmente nuestra. La historia se repite, y de nuevo aparecen las oportunidades. En el transcurso mismo del campeonato, nuestro querido amigo Toni Gimeno, envió las fechas del prestigioso torneo Melé de 2019, haciéndonos partícipes una vez más de este torneo de los torneos. ¡Muchas gracias Toni!, nos sentimos privilegiados, cuando miras hacia el sur. Tenemos más de seis meses para organizar una expedición a Cataluña con nuestros cadetes, infantiles y alevines. Y a Valencia con la escuela. Nuestra obligación es la de asistir, y competir. No podemos tambalearnos un año más, sobre la cuerda floja de un torneo, que es tan atractivo, tan antojadizo, y tan elitista rugbisticamente hablando, que a sus puertas, clubes de categoría nacional, esperan ansiosos la caída de alguno de sus ilustres invitados. Pasará el caluroso verano, y la marmota se alimentará lo indecible para volver en octubre a hibernar. Esperemos, que cuando despertemos en 2020 al roedor, para ver si deja o no su madriguera, nos presentemos tras el obligado desperezo, con la madurez, y experiencia, que nos haya aportado la competitividad de un rugby de alta escuela. No será hasta entonces, hasta que no reconozcamos que este es el único camino, cuando estaremos en disposición de disputar un campeonato de España a los de siempre. Mientras tanto, la pelota está en nuestro tejado a dos aguas, ¿hacia que lado queremos que caiga?.

Paco Alfonso

Fotografía: Gustavo Gallardo

SUB 16 – PROMOCIÓN

El pasado 10 de mayo partía de las instalaciones de la Universidad Pablo de Olavide la expedición científica de Sub16 para participar en el Campeonato de España (el equipo A) y en la categoría de Promoción del Torneo Nacional (el equipo B) que se celebró en los campos de Pepe Rojo, en Valladolid. Nuestro equipo B quedó encuadrado en el Grupo A junto al RC Valencia, CEU Barcelona y Oviedo RC. En esta categoría de Promoción el equipo jugó dos encuentros durante la primera fase en la primera jornada, mientras que la segunda fase, tras cierto descontrol organizativo, se celebró el domingo, por eliminatoria, agrupando tras los cruces a cuatro equipos para disputar los puestos del decimoséptimo al vigésimo.

Los partidos se jugaron a dos tiempos de 12 minutos cada uno, un peligrosO formato en el que hay que salir muy concentrado desde el minuto uno para
poder hacerse con la victoria. Nuestro equipo quedó al finalizar el torneo en decimoctava posición.

El primer partido comenzó el sábado a las 10 horas, frente al CEU de Barcelona. Los dos equipos se plantaron en el campo muy igualados, aunque los científicos tuvieron problemas de colocación que posibilitaron ataques de los catalanes y que obligaron a los nuestros a realizar un gran desgaste en los placajes y en los rucks para frenar las embestidas del CEU. El partido quedó 12 a 24 para el CEU, con dos ensayos de Pablo Reina y Miki, este último bajo palos y transformado. Un resultado engañoso ya que, a pesar de no haber realizado un buen juego el Ciencias, dos errores en el pase a la mano en los últimos metros frustraron dos jugadas científicas que debieron acabar tras la línea de marca.
El segundo partido nos enfrentó al RC Valencia B, a las 13:30 horas. Al igual que en el primer partido, el Ciencias presentó imprecisiones en el juego a la mano, lo que supuso que movieran bien el balón pero que no pudieran culminar con éxito las jugadas. Al contrario, encajaron dos ensayos con transformación en el primer tiempo.
En el segundo tiempo los valencianos bajaron la guardia, y el Ciencias, a pesar de unos pases muy complicados de controlar, logró su ensayo y transformación, dejando el marcador en un definitivo 7 a 14.

Con estos resultados, los cruces hicieron que nos enfrentáramos al Badalona RC, previsto para última hora de la primera jornada pero que, tras tener que abandonar las instalaciones para la celebración de las semifinales de la Liga Heineken, se jugó a las 9:30 horas del domingo. Fue un partido muy igualado, dominado en el primer tiempo por los catalanes y en el segundo por el Ciencias, mucho mejor colocado en el campo que en la jornada anterior y cerrando las líneas para frenar el empuje del Badalona. De nuevo un error de los científicos en una touch que parecía ganadora, a 10 metros de la línea de marca, permitió que los catalanes se escaparan y consiguieran el primer ensayo, acabando el primer tiempo 0 a 5.

En el segundo tiempo el Ciencias salió más centrado, e hizo un buen trabajo ofensivo, con insistentes fases de juego que permitieron el empate. Con este resultado, y según lo previsto para los casos de empate, se realizó un sorteo entre los delegados de los equipos, quedando la victoria en manos del Ciencias, dejando un definitivo 6 a 5 en el marcador.

El último partido nos enfrentó al CRC Pozuelo B, a las 13: 30 horas. Equipo que nos venció claramente con dos ensayos en el primer tiempo y uno en el segundo. Poco antes de pitar el árbitro el final del partido los científicos lograron el ensayo de honor, quedando el marcador en un definitivo 5 a 15. Durante el torneo no mostró el Ciencias Sub16 B su mejor juego, pero se vieron detalles técnicos buenos (en placajes, en rucks, en ataques…) que, en definitiva, dejaron buen sabor de boca en los padres y madres desplazados hasta Valladolid.

Con el Torneo Nacional nuestro equipo da por finalizada la temporada oficial, recordando una vez más el tercer puesto conseguido en la competición autonómica.

Y con ello, agradeciendo a las personas que han gestionado la categoría (cuerpo técnico, delegados, padres y madres), finaliza la serie de crónicas de la temporada 2018/2019.

Buen verano.

Juan Carlos Escribano

Fotografía: Eva Martín