Sub 16A. El Ciencias y Las Meninas de Mingote

Sub 16A. El Ciencias y Las Meninas de Mingote

Permitidme antes de presentaros la crónica del Ciencias Sub16 Competición vs CAR, echar al buzón de la casa de la familia Martínez-Rico, esta carta digital, que me ofrece la oportunidad de aliviar si cabe su imperecedero dolor.
No dejé escapar la invitación que en estos días pasados de Adviento, me ofreció mi entrañable amigo 13 para compartir un rato de charla bajo el amparo de una buena mesa de camilla, cisco templado de los que no provocan cabrillas en las piernas, y mucho aroma de alhucema. En una de esas tardes prodigiosas, en el que la palabrería se torna verdad y ahogo por el tema tratado, me ofreció 13 un papel, fruto de su desvelo obligado de la noche de Reyes, que me invitó a leer, y yo sin su permiso, pero por necesidad, y conciencia, os entrego literalmente.
Decía el hinduista Mahatma Gandhi que «tenemos que cuidar nuestros actos, porque se convertirán en nuestros hábitos. Y tenemos que cuidar nuestros hábitos, porque ellos se convertirán en nuestro destino.”
Querido amigo Witi, no voy a comenzar contigo, ni siquiera voy a referirme a tus hijos. Por el contrario, voy a darle pié a tu compañera.Querida amiga, te han lanzado el oval sin spin, y te llega como un obús, sin forma de atraparlo, además soportabas el agravante de andar perdida oyendo a todos pero sin escuchar a nadie. Normal. Pero tú, como buena madre y esposa, lo has alcanzado con ambas manos, sin riesgo a su caída o resbalón. Sabes que no hay otra opción posible.
Los polluelos se han quedado en el nido y ahora tú de verdad estás sola para enseñarlos a volar, pues el macho ya voló a otro lugar. Puntualmente, tendrás que dejarlos solos, pues necesitarás ausentarte por y para su causa, y eso conllevará un riesgo. Pero, van a aprender de tu presencia y comportamiento, y se harán adultos madurando con la pérdida.Más me preocupa la soledad del anochecer, y aún estoy intentado encontrar la solución que pueda aliviar la espera, de la ansiada alarma del despertador. En cuanto la consiga la pongo en tus manos.Ahora tú Witi. Al contrario de muchos, yo si tuve la oportunidad días antes de tu viaje de hablar contigo pausadamente. Hay algún que otro testigo. Imagino que fue un regalo que me otorgaron sin merecimiento alguno. Picoteamos sobre distintos temas, de una manera pausada y sincera. Determinamos que dialogar sin esconder la verdad era la única manera de entenderse para crecer. Estuvimos más de una hora, que se habría prolongado en alguna más, si no hubiera sido interrumpida por una llamada que destrozó el momento. Para finalizar, nos dimos multitud de abrazos, pues me decías que yo no sabía darlos. Acepté el ofrecimiento, de tu improvisada masterclass, y no paramos hasta que estuviste satisfecho. Nos emplazamos para que me entregaras las últimas cinco cajas de ese vino “que tanto les gusta a las mujeres”, y con el que evidentemente brindaré por ti con cada una de las copas de esas sesenta botellas. Aunque el bouquet no será el de costumbre. Y, teníamos que volver a vernos un jueves que si llegó, pero que no contó contigo. Estuve a la hora acordada para darte un abrazo, y así demostrar al maestro, que ya había aprendido, pero, no acudiste a la cita. Y ahora desorientado ¿a quién le demuestro que he aprendido a darlos?.
Sexta jornada de liga competición en la categoría Sub 16, que enfrentaba como local en el campo de la UPO al Ciencias, y a nuestros amigos del CAR. Mañana de sábado soleada pero muy fría.Corría por Madrid el año del Señor de 1656 cuando el magistral pintor Sevillano Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, finalizaba su obra magistral titulada Las Meninas. Obra cumbre del siglo de oro español. El genial pintor y su superlativa obra. Y ahora llega el comentario, y la esperada pregunta. Otra vez el pesado este ¿Y esto a que viene, si se trata de una crónica de rugby? Os dejaré con la intriga, y estaréis obligados a leer la respuesta al término de este escrito. Pero para los menos románticos, intranquilos y frikis de la estadística, en “farugby.com” tenéis el pdf del acta del partido. Adiós.
Pues bien, se presentaba el primer acto de las dos jornadas claves de esta primera vuelta de la liga andaluza infantil, CAR y CDU Granada, a la que se ha sumado Marbella RC, clasificado tercero en discordia, tras Granada y adelantando a CAR. Definitivamente, la liga va a cocinarse entre los cuatro. Al que se le queme el guiso lo pagará con fiambre.
Se le echó el toldo al marcador con el pitido final del derby, y un 22-10 para los científicos. Mal, muy mal los pupilos de los González, y muy bien el conjunto arlequinado. Evidentemente, la victoria material es nuestra, pero la intravictoria no.
Nuestros chicos salieron de la cancha con la cabeza gacha, asumiendo el pecado
cometido. Por el contrario, el oponente fue loado con vítores por una multitudinaria parroquia gallita, respaldada por el juego vistoso, rudo y por siempre batallador de sus infantiles. Enhorabuena.
No aportó nada el Ciencias, mal en la primera parte, y peor en la segunda mitad. No desplegó el juego habitual ni por asomo, en definitiva no jugó. Como antítesis, si hubo mucho rugby con intensidad y fortaleza de la mano del CAR. Intensidad, y ritmo de un oponente magníficamente ordenado, que sabía como jugarle a los líderes, y que se apropió del oval, a sabiendas del peligro que suponía perder la posesión.El CAR puso siempre el balón en campo contrario, jugando casi siempre en territorio de los azulones, y ofreciendo muchísima dificultad al juego muy puntual en campo arlequinado. Se defendió el Ciencias no mal, sino muy mal. Mucho desorden, y nula organización. Pocos hombres defendiendo la línea de juego, y por el contrario, la mayoría, de meros espectadores en la zona libre de peligro. Lo que suponía corregir una y otra vez de manera acelerada, la disposición del jugador en el campo. Estas situaciones de desconcierto, provocaron las continuas inclusiones sin oposición de un contrario, que siempre ganaba metros en su ataque. No propio de esta categoría, el error que dio lugar al segundo ensayo de los visitantes. Nuestros tres ensayos de delantera, fruto de los tres únicos ataques, evidencian el nulo juego de ataque científico.
En la historia hubo un instante en que Velázquez preparó su lienzo de 318 x 276 cm, en blanco inmaculado. Rondaba en su cabeza una idea, pero el lienzo estaba en blanco. En ese momento tenía dos posibilidades. pintar sin transcendencia, o convertir la tela en una obra magistral. Se decantó por la segunda opción. Siglos mas tardes, el académico Antonio Mingote, publicaba un recuadro donde aparecía un Velázquez pensativo con las Meninas al fondo, y el comentario sarcástico y soberbio al pié del dibujo que decía: “Hay días en que no se le ocurre a uno nada”. Otorgando irónicamente la excelencia al propio pintor por su admirable e irrepetible obra maestra.
Pues bien, eso le ocurrió el pasado sábado al Ciencias, pero sin parodia ni sátira. Se le ofreció un lienzo en blanco para que demostrara lo que sabe hacer. Podría haber dejado boquiabiertos a los asistentes, pero esa expectación se tornó en decepción. Y es que como bien expresó Mingote “Hay días en que no se le ocurre a uno nada”.
Esperemos que en Granada hablemos del Ciencias y las Meninas de Mingote, con todo el sarcasmo e ironía que el genial maestro del humor, plasmó en su magistral recuadro.

Paco Alfonso

Fotografía: Ángel Díaz