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Mañana soleada en las instalaciones de la Universidad Pablo de Olavide, donde se dieron cita nuestro Ciencias Sub16 Competición, y el C.D. Rugby Mairena, para dar buena cuenta del partido correspondiente a la 4a jornada de liga.
Venían los científicos de aparcar el torneo “No Sin Rugby Fest 2018”, el último fin de semana de noviembre donde resultaron vencedores, y tenían hambre los pupilos del tridente González-Benito-González de volver a colocarse el bucal.
Muy, muy serio el infantil científico que no levantó en ningún momento el pié, ante un último clasificado; el equipo del Aljarafe, que se empleó bien durante 25 minutos, hasta que se desinfló, y se resignó, a un intenso quince tricolor, que ya le endosaba al final de los primeros 35 minutos hasta seis ensayos.
Sabéis que me gusta exponer las virtudes del rival, así como sus debilidades, pero en esta ocasión, poco puedo comentar de un opositor que si bien, le puso ganas en los primeros compases del encuentro, vino a menos a consecuencia del aluvión de juego, ritmo, y velocidad, impuesto en la cancha por su contrincante.
Por el contrario, no puedo más que lanzar uno y otro halago al juego de nuestro equipo. Me divertí. Se pusieron en el tapete nuevos planteamientos en el ataque, que tras los entrenos semanales, dieron sus frutos con magníficos resultados. ¡Qué de verdad tiene la tan manida expresión “se juega como se entrena”! Sorprendentes las jugadas planteadas desde touch, así como los cortes de la delantera, que por este partido dejó aparcadas las ya famosas células, para dar paso a un juego más directo con la línea de backs. Buenas melés, y un juego a la mano muy rápido casi sin errores en el pase, hacía presagiar un resultado adjetivado de escandaloso tras el asueto.
Y fue así, aunque poco participó en el fin, un rival que a la postre, y viendo lo que se le venía encima, decidió no jugar, dándole multitud de parones a un juego súper bonito a la par que elegante de los científicos. El equipo se divertía.
La maquinaria se volvía a poner en movimiento, pero si trabas sus raíles con múltiples obstáculos, se ralentiza, y el avance no procede. Aún así, nuestros chicos siguieron intentándolo, recibiendo su premio. Acabó el chance con 10 marchas a favor por una en contra; tras un me atrevería llamarlo despiste, mas que error defensivo, y que indudablemente no se volverá a producir.
La exposición de la pizarra con las diez marcas a favor es simple anécdota. Y os ruego no malinterpretéis la afirmación. Evidentemente, es el resultado de un muy meritorio esfuerzo y, consecuentemente, hay que potenciárselo y positivárselo a ellos. Pero, subiendo un escalón más, entiendo que lo verdaderamente interesante a ensalzar, es la evolución y conjunción de los chavales, aportando cada uno de ellos lo mejor de sí al grupo; ya se notaron los síntomas de evolución positiva en el torneo de Montecastillo.
Indiscutiblemente, unos aportan más que otros, pero todos son necesarios. El progreso de los jugadores noveles como lo son los nuestros, tiene multitud de variables a estudiar, dependiendo de la edad, crecimiento, fortaleza física y mental, introversión, extroversión, etc. Un mundo.
Nadie mejor que los entrenadores saben lo que pueden recibir de cada jugador, y creo e intuyo bajo mi modesto entender, que si ellos absorben los conceptos como lo han hecho esta semana, si los misters escarban un poco en el interior, y la manera de ser de cada uno, averiguando y fortaleciendo sus virtudes, y si le damos un poco de tiempo a la propia naturaleza; nos podemos divertir.
Pero lo más importante; ellos se divertirán, aún más que nosotros.
¡¡¡ CIENCIAS, CIENCIAS, CIENCIAS!!!

Paco Alfonso

Fotografía: Eva Martín

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