Sub 16A. Opereta de reconocimiento al campeón de liga

Sub 16A. Opereta de reconocimiento al campeón de liga

Los infantiles del Club Ciencias Rugby Sevilla, se han proclamado matemáticamente en la mañana del sábado 7 de abril, campeones de la liga competición 18/19, organizada por la FAR, en las instalaciones deportivas de San Jerónimo.
Si la cuadratura del círculo es posible, la providencia o el spin del oval, quiso que el Ciencias Sub16A que dependía de si mismo para renovar el titulo de liga, se enfrentara en un derby emocionante, a su mas fiel perseguidor; el CAR, para librar, y resolver, una liga, por momentos interesante, donde el rugby sevillano, ha ocupado un especial protagonismo.
Aún con el remilgo provocado por el disfrute, de Il Trovatore, se me antoja a prueba de reconocimiento al esfuerzo, y trabajo de los técnicos, y jugadores, construir un símil, e intentar describiros el encuentro rugbistico, como fiel espectáculo operístico. Espero no defraudar a mi devota clientela, ni incomodar a los eruditos en la materia.

“El rugby y los infantiles del Ciencias”

Opereta en dos actos, con música y libreto en castellano del cuarteto González(s)- Benito-Roldan.
Ruego disculpéis la falta de obertura, pues aún la orquesta no está preparada, y consecuentemente, pasaré sin dilación al nudo, y al desenlace.

Para los aficionados a otros géneros; pop, tecno, paso dobles, tangos, etc: www.farugby.es.

Primer acto

“Los logros de un rugby ordenado y con sentido”

El tramoyista sube el telón, y dan comienzo unos primeros 35 minutos de excelencia. Si bien, en el partido de ida los científicos tuvimos que reconocer, que el CAR mereció ser nombrado tenor del encuentro, desplegando un juego mas enérgico, y vistoso; eso sí, sin alcanzar el premio de la victoria. Hoy es de obligado cumplimiento, reconocer que el peso musical de un rugby de violín y arpa, entonado por nuestro quince, fue superlativo.
No hubo contratenor, ni bajo, ni contralto, solo existió un único tenor sin dejar respirar ni un segundo a un rival, que ya en el minuto 15, veía como un Ciencias de tonos agudos y poderosísimos, levantaba al concurrente, tras culminar tres arias excelentes interpretadas a pié del foso rojo y verde.
Como en toda ópera, el espectador espera impaciente, y nervioso las arias cumbres de las habitualmente angustiosas historias, pues es en ese preciso instante, donde el tenor despliega y pone a prueba todo su virtuosismo al filo del error. El momento es indescriptible, pues un mínimo traspié en la traducción de la partitura, le puede acarrear consecuencias demoledoras. Pues bien, en esta obra, no podía faltar el instante clave que determinó el devenir del encuentro. El aria imaginaria, responde al titulo “und Sie können nicht mit Ihnen”. El trío de cuerda entona pues, una partitura, que bajo mi punto de vista, manifiesta una de las 4-5 mejores fases en defensa de este coro. Coro “Va pensiero”, que al unísono, y mostrando sus mejores actitudes, acabaron con un despertar que se tornó imposible para un CAR, dándose en ese instante cuenta, que su malogrado amor se difuminaba en el intento; “E, lucevan le stelle”. Entonces, y casi en el fin del primer acto, la crudeza del momento se apoderó del contrincante, cuando de nuevo el majestuoso coro científico, entonó dos arias; “Largo al factotum”, y “Madamina, il catalogo e` questo”, que finalizó con el consecuente aplauso, y el anhelado deseo por la parroquia arlequinada de descubrir cuanto antes el color de un pausado telón. No esperaban el inminente desconcierto, que al final de la opereta quedará desvelado, y que el destino les tenía reservado.
Durante el entreacto, el público aprovechó para cambiar sus aguas, dar de comer al hambriento, y de beber al sediento. Y apresuradamente, casi con la media noche de York en el gañote, acudió impaciente a su butaca, para descubrir el anhelado desenlace del segundo acto.

Segundo acto

“Las consecuencias de los errores cometidos”

Estaba entregado el entendido tras la subida de la cortina, y expectante por el devenir del espectáculo, cuando la insistencia de uno de los tenores científicos, originó el error en el tono vocal del CAR, y sin mediar en el tiempo, el nuestro, cantó como nunca la “Nessun Dorma”. Enorme. Hasta el gallinero explotó en una gloriosa ovación, reconociendo el premio por un trabajo imprescindible, siempre callado, y para algunos, desapercibido.
No había casi finalizado el aplauso, cuando el director de la sinfónica con buen criterio paró la orquesta, y dejó el escenario con 14 por 13 cantores. Acertó, pero vació el espectáculo, y dio pié a un fin de acto sin argumentos. Más aún, cuando en ese minuto del reloj, el balance de aplausos era de 0 a 37.
Es en este punto, momento de reconocer, y recapacitar, sobre los errores cometidos y sus consecuencias. Pero para ello están los doctos en el cante, que yo soy un mero cronista, en ocasiones incomprendido.
Decía el argentino Helenio Herrera, que al futbol se juega mejor con 10 que con 11. Emulando el postulado del futbolista, pero contradiciendo su fondo, opino que al rugby se juega mejor con 15 que con 13 o 14. Pues todos son necesarios, y todos imprescindibles.
La orquesta continuó con la partitura, y el director indicó con la batuta que era turno de los amigos. El desconcierto, y escalabro provocado por la ausencia de dos de las voces del coro, lo aprovechó muy astutamente el conjunto arlequinado, entonando un bis en su aria; “Der Hölle Rache”. No consiguió más premio el oponente, ni doblegó en intensidad, musicalidad, y argumentos, a un coro científico que al retorno de las dos voces perdidas, armonizaron los cantos estructurados, volviendo a provocar el deleite del público asistente. Estos armoniosos acordes dieron pié, bajo la impotencia, y desesperación del oponente, a las dos gloriosas arias finales; “Ah, mes amis”, y “Casta Diva”. Insisto en elevar a glosa; que todas las voces son necesarias.
El desenlace quedó resuelto, se escribió de nuevo la historia, que venía de un punto y seguido, y que obligaba a renovar el título de campeón de Andalucía de clubes. Se logró. Enhorabuena, pero, lo más importante, es que se va logrando el verdadero objetivo, que no es otro que el de la formación del jugador hacia su excelencia.
Tras la ovación final de un público en pié entusiasmado, se besaron rápidamente el telón y la palestra, quedando resuelto el enigma del final del primer acto. Y se escuchó muy caballerosamente, detrás del gran tapiz de paño color azul científico, con la majestuosa C gótica bordada en su exterior, un grandioso:
¡¡ VA POR TI JAIME; CIENCIAS, CIENCIAS, CIENCIAS !!.

Paco Alfonso

Fotografía: Gustavo Gallardo