Sub 16B. Fallos a corregir

Sub 16B. Fallos a corregir

Me decía un responsable de Marianistas: “este no es un equipo de 65 a 0”. En efecto, no lo es. Pero cuando todo falla sobre el campo se alcanzan cifras parecidas o peores. Y eso ocurrió, precisamente, el sábado 3 de noviembre, en el jerezano campo de la Escuela Hípica de Chapín, donde los científicos encajaron 16 ensayos y 3 transformaciones (86/0).
Comenzaba el partido pasadas las 11.30 horas, bajo una brisa que hacía más complicado el control del oval. Comenzaron sacando los locales, robando pronto el balón e iniciando una jugada con cinco o seis fases de rucks, percusiones y avances que llevaron el juego hasta los cinco metros de la línea de marca, siendo incapaces los nuestros de repeler el ataque y evitar así el primer ensayo (5/0).
Tras el saque del Ciencias intensificó la presión sobre Marianistas, robando el oval e iniciando la única jugada destacable del partido, montando bien los rucks y aguantando los placajes jerezanos, avanzando metro a metro con mucho esfuerzo sobre el terreno local, con un gran trabajo para controlar las touches y para intentar alcanzar la línea de marca. Finalmente Marianistas recuperó el balón en un contra ruck y rompió la línea defensiva científica para conseguir el segundo ensayo y la transformación (12/0). Esta jugada fue fundamental ya que supuso el decaimiento general de los nuestros.
En distancias cortas nuestros jugadores sí lograban frenar a los locales, pero en carrera no fue efectivo ninguno de los placajes que se hicieron. Esto fue detectado pronto por los jerezanos y basaron su juego en largas carreras hasta el ensayo. Al final de la primera parte perdíamos 29 a 0.
En el segundo tiempo poco cambió el partido, a pesar de la charla del entrenador durante el descanso. Aunque en los primeros minutos el Ciencias intentó romper la defensa jerezana, el desgaste fue continuo, sin conseguir alcanzar la línea de marca. A partir de aquí se vio la misma jugada una y otra vez: recuperaba el Marianistas en una banda, abría hacia la contraria, carrera y ensayo. Así hasta conseguir el marcador indicado con anterioridad (86/0).
Abultado resultado que hubiera sido distinto si el trabajo en los rucks se hubiera producido en igualdad de condiciones. Los locales no se incorporaban al ruck sino que saltaban encima del mismo o se incorporaban por el lado, sin sanción alguna, lo que posibilitaba robos de balones y un juego un tanto descompensado. Casualmente esta forma de trabajar el ruck por parte de los jerezanos sólo fue sancionada cuando se produjo la infracción delante del banquillo científico y de los padres y madres que acompañábamos a la expedición. Pero la realidad es la que es. Y dos cosas debemos tener claras: el rugby es un juego de equipo donde juegan 15 jugadores como si fuera uno solo y, visto lo visto en Jerez, el equipo tiene que hablar en el vestuario para analizar lo que pasó sobre el terreno de juego.

 

Juan Carlos Escribano
Fotografía: Gustavo Gallardo